Machismo y feminicidios. ¡Mayor presupuesto para frenar la violencia contra la mujer!

Escrito por Katia

Cada año mueren decenas de mujeres en Uruguay y miles en el mundo producto de la violencia machista, síntoma de un sistema explotador y opresor. Según una publicación del Ministerio del Interior, entre los homicidios cometidos en el periodo que va desde el 2012 al 2016, las mujeres asesinadas en sus casas representan el 68,7% de los casos, mientras que en hombres se registraron en un 9,6%. Más de la mitad de los agresores fueron personas cercanas, generalmente exparejas.

Recién estamos en marzo, pero ya se dieron seis casos de mujeres asesinadas por la violencia machista. Cada nuevo asesinato conmueve al país, pero los números no bajan. En noviembre de 2017 todos estuvimos pendientes de la búsqueda de Brissa, una adolescente de la cual luego se encontró el cuerpo. También resonó el caso de Valeria Sosa, integrante de la comparsa Mi Morena, asesinada por su expareja. En este último caso incluso fue discutida la tenencia de sus hijos por parte de la familia del agresor, es decir los abuelos paternos.

Así como algunas niñas y adolescentes aparecen muertas, otras nunca aparecen. Es el caso de Yanina Milagros Cuello, desaparecida en diciembre de 2016 en Pando. Su familia aún la busca, pero todavía no hay noticias de ella.

¡Mayor presupuesto para atender la violencia contra la mujer!

Siguen poniendo excusas frente a la falta de presupuesto asignada para combatir la violencia machista. Se necesitan mayores espacios y atención real a las denuncias. La mayoría de estos casos de feminicidios se dieron luego de que las víctimas denunciaran repetidamente al asesino, sin embargo, hay pocas acciones reales.

En los hospitales, las mujeres que llegan víctimas de violencia machista son atendidas pero luego no hay personal y equipos especiales que realicen un seguimiento. Muchas veces ni siquiera se cuenta con un servicio de 24 hs. para poder realizar las denuncias dejándola así doblemente expuestas. Si bien el MIDES tiene áreas especializadas, los recortes de programas sociales, la falta de inversión y equipos especializados, dejan desamparadas a la mayoría de las mujeres en esta situación.

La ONU dijo en 2017 que se necesita “un cambio cultural para que el desprecio, odio, o sentido de posesión deje de convertir a las mujeres en víctimas”. Nosotras sabemos que no basta con un cambio cultural, sino que es necesario terminar con el sistema capitalista, que utiliza la opresión a la mujer para su propio beneficio. Solo hay una forma para terminar la violencia machista y es saliendo a la calles a exigir que se cumplan nuestros reclamos.

Para que no haya “ni una menos” y para enfrentar al machismo debemos mantenernos organizadas y movilizadas. Unidos trabajadoras, trabajadores, las mujeres de los barrios pobres y las jubiladas y exigir al gobierno que deje de pagar la fraudulenta deuda externa y destine el dinero necesario para frenar la violencia contra la mujer.

Un programa de transición por los derechos de la mujer trabajadora

  •  ¡Basta de Feminicidios!
  • ¡Basta de desaparecidas!
  • ¡Plata para combatir la violencia machista y no para la deuda externa!
  • Presupuesto para planes de vivienda dignas para toda mujer que sufre violencia de género.-
  • Juzgados de familia en todos los barrios con equipos interdisciplinarios, donde existan psicólogos, educadores sociales, abogados y médicos, donde la mujer pueda realizar la denuncia y sea atendida con soluciones inmediatas.
  • Por un salario mínimo adicional para toda mujer que sea el sostén de su hogar.
  • A igual tarea igual remuneración.
  • Guarderías gratuitas y salas de lactancia en todos los lugares de trabajo.
  • Por el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo. Por una educación sexual científica y amplia. Información y accesibilidad a métodos anticonceptivos.
  • Fuera el tribunal de inquisición de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.
  • Apoyemos todas las luchas y conflictos de los trabajadores por mejorar nuestras condiciones de vida
  • Contra la explotación sexual, la trata y los abusos a niños.