Nos siguen matando

Nueve de abril. Acabamos de cerrar la nota sobre lo sucedido en Quebracho, cuando otro femicidio nos vuelve a estremecer. Esta vez en Sarandí del YI. Laura, una enfermera de 41 años fue apuñalada por su esposo de 52 años. Después, el hombre se fue al fondo de la casa y se ahorcó. Tenían 3 hijos en común.

Escrito por Mónica

La violencia de género también se hizo sentir en semana de turismo. Esta vez fue en Quebracho, en el departamento de Paysandú.

Todo lo sucedido fue dramático. Martín, un joven criado en el pueblo y querido por muchos, no aceptó que su esposa Valeria se separara de él y comenzara una nueva relación.

“Sos mía o no sos de nadie” escribió en el pizarrón de la escuela abandonada donde se refugió, mientras la policía lo buscaba por todo el país.

Antes, él había buscado a Valeria por todo el pueblo. No estaba en la casa de su suegra, entonces la mató a ella, Nelly, y al policía que llegó en su auxilio. Tampoco la encontró en la casa de su nueva pareja. Entonces prendió fuego a la casa y al taller del muchacho.

Luego, Martín se transformó en un fugitivo. Acorralado por la policía, se pegó un tiró. El pizarrón quedó como testigo de su drama. El de su familia. Y el de toda nuestra sociedad.

Las mujeres, el 8 de marzo dimos nuevamente una fuerte señal de que hay que cambiar. Hay que erradicar el machismo, la violencia y el abuso, la discriminación hacia la mujer. Para nosotras, es una lucha diaria y a la vez una lucha de clases, a nivel mundial, para destruir el capitalismo y construir una sociedad socialista. Es una tarea inmensa, para llevar adelante por el conjunto de la clase obrera, hombres y mujeres y todos los sectores oprimidos de la sociedad. Es una tarea inmensa, pero no está escrito en ningún lugar que no podamos ganar.