A casi 50 años del golpe de estado, la impunidad sigue viva 

En medio de una pandemia y habiendo pasado varias décadas, la lucha contra la impunidad sigue vigente. Mientras miles hemos marchado cada 20 de mayo, o nos hemos manifestado desde plazas o nuestros propios hogares en emergencia sanitaria, los dirigentes de los principales partidos políticos han hecho oídos sordos. El discurso es de pasar la página, pero no podemos hacerlo cuando vemos las injusticias de un sistema que premia a los asesinos y torturadores.

Escrito por Katia

La lucha puso preso a Ferro, pero aún queda un largo camino

Eduardo Ferro es el responsable de la desaparición de Oscar Tassino en 1977, sin embargo, estuvo libre hasta abril de este año. Después de estar prófugo y ser trasladado desde España, nuevamente la impunidad actuó cuando se alegó la prescripción del crimen y la inconstitucionalidad, quedando libre a mitad de abril.

Fue la lucha popular y la indignación de la población, así como el movimiento de los familiares de detenidos desaparecidos lo que llevó a que la justicia finalmente dictara prisión para Ferro por la desaparición de Tassino, así como dos delitos de privación de libertad y uno de violencia privada contra detenidos en la dictadura.  Recordemos, de todas formas, que mientras miles de presos están hacinados y sufriendo la pandemia en cárceles, los presos por crímenes de lesa humanidad están en cárceles VIP. 

Los delincuentes de la dictadura tienen más derechos que el pueblo

Durante esta pandemia muchas personas se quedaron sin trabajo o tienen que hacer malabares para sobrevivir con sueldos de miseria. Hay colas en las ollas populares y la pobreza crece. Sin embargo, Ferro y sus colegas golpistas cobran pensiones enormes y viven el lujo en Domingo Arena, donde gozan de privilegios tanto de infraestructura como de alimentación, viviendo una vida de reyes.

Ahora, como si fuera poco, los presos privilegiados de Domingo Arena, torturadores y asesinos, fueron vacunados mucho antes que cualquier otro preso. Los mayores de 70 años no estuvieron contemplados en las cárceles del país para la vacuna, pero sí los de Domingo Arena. Sanidad Militar envió las dosis de Pfizer para que fueran vacunados, mientras los otros más de 100 presos mayores de 70 años en cárceles comunes no han sido vacunados aún. ¿Por qué alguien que cometió delitos de lesa humanidad, preso por torturas, asesinatos y desapariciones, tiene más derechos?

Este 20 de mayo es otra ocasión para seguir luchando contra la impunidad. A pesar de que el gobierno utilice el discurso de las aglomeraciones para no dejarnos marchar, mientras el presidente asiste a asados y nos hace viajar en ómnibus repletos, nos haremos presentes en los barrios. Porque aunque nos quieran convencer de que hay que dar vuelta la página los culpables deben estar tras las rejas, en una cárcel común, sin privilegios o sueldos enormes.

¡Verdad, juicio y castigo! ¡Prisión común para los culpables!