Foto: Twitter Edward Holfman

Cuando los gobiernos capitalistas de todo el mundo venían imponiendo su política criminal de “nueva normalidad” empujando a los trabajadores a sus actividades a pesar de las muertes y contagios provocados por la variante ómicron, la repudiable invasión de Rusia a Ucrania desató un conflicto cuya magnitud y consecuencias serán de alcance mundial, profundizando la crisis e inestabilidad política y económica.

Editorial Rebelión n°76, marzo de 2022.

La lucha heroica de resistencia de los trabajadores y el pueblo ucraniano con la cual es necesario solidarizarse frente a la agresión rusa -denunciando al mismo tiempo el discurso hipócrita y las intenciones de rapiña de los EEUU, la UE y la OTAN-, es un punto de inflexión que tendrá impacto en la lucha de clases a nivel global. (ver pág. 10)

Los gobiernos, que ya venían descargando la crisis sobre las espaldas de los trabajadores y sectores populares aumentarán esos ataques al compás de esta cada vez más profunda crisis y agonía del sistema capitalista mundial.

Foto-Fucvam

Así es que en nuestro país, el gobierno de Lacalle Pou comenzó marzo con un nuevo aumento de los combustibles y pretende continuar su plan de ajuste con más aumento de precios y tarifas, rebajas salariales, recortes, entregas como la del puerto y duros ataques que se vienen con la reforma de la seguridad social y a la educación pública, mientras además el flagelo de la violencia machista se sigue agravando sin que haya respuestas.

En el referéndum del próximo 27 de marzo el gobierno espera que el triunfo del NO sirva para envalentonarse y utilizarlo para legitimar su plan antiobrero y avanzar en los ataques.

Pero sea cual sea el resultado y el escenario posterior al referéndum, lo cierto es que los trabajadores, trabajadoras, mujeres, jóvenes y jubilados, deberemos organizarnos desde abajo, como se hizo para la juntada de firmas, para pelear contra este gobierno de los ricos y dueños del Uruguay.

Al contrario de lo que dicen los dirigentes del Frente Amplio, que se han desvivido por hacernos creer que el referéndum no es contra el gobierno, nosotros desde IST pensamos que la campaña por el triunfo del SÍ debe ser la expresión de un rotundo repudio al gobierno y su política hambreadora. Debe ser un punto de apoyo que permita hacer avanzar a los trabajadores en su lucha contra el gobierno.

Porque incluso triunfando el SÍ, el gobierno continuará con sus ataques y la votación por sí sola no es suficiente para derrotarlo.

Será necesario que desde las fábricas, los barrios, los centros de estudio, es decir, desde las bases, impulsemos una pelea unificada. El 8 de Marzo será una manifestación masiva y un primer paso en ese sentido: con las mujeres trabajadoras al frente, por nuestros derechos, contra la LUC, el plan de hambre del gobierno, unificando todas las peleas en una sola.

Los trabajadores de ANCAP que pararon la refinería de La Teja y los trabajadores del puerto que lo paralizaron durante tres días haciendo poner los pelos de punta a los grandes empresarios que ven peligrar sus jugosos negocios, nos muestran que es posible tomar medidas contundentes para golpear al gobierno. Necesitamos llevar la lucha a fondo y hasta las últimas consecuencias.

Es por ese camino que debemos seguir si queremos parar los ataques que ya están en curso y los que vendrán después del 27 de marzo. Para eso nos debe servir la campaña por el SÍ: para profundizar la organización por abajo y la lucha contra el gobierno entreguista.