Auge de las Universidades Privadas debilitando la Universidad Pública

La educación privada es un negocio: es la privatización del conocimiento donde los dueños de las instituciones se enriquecen a costa de matrículas altísimas y del cobro de posgrados, maestrías, etc. Incluso un sector importante de trabajadores, haciendo un gran sacrificio ante el desprestigio y desmantelamiento de la educación pública, terminan optando por centros privados de estudio y cayendo en el engaño de estas instituciones interesadas solo en el lucro. Pero la propia existencia de la educación privada es la confirmación en los hechos de que hay una educación para los que tienen dinero y otra para los que no.

Desde el gobierno y las autoridades universitarias se viene favoreciendo a estos mercaderes de la educación en forma constante. El simple hecho de que no existan lugares por los cupos u horarios acordes para todos los estudiantes, es algo que favorece a las universidades privadas que ofrecen “amplios horarios” para “armar tu carrera”. Abundan también los convenios de las facultades públicas con universidades privadas en nombre de la “cooperación institucional”. Las empresas y los capitalistas cada vez tienen más peso en la elaboración de planes y la decisión sobre que se enseña y para qué.

Los acortamientos en las carreras (como en la Facultad de Psicología que pasó de 5 a 4 años) y la quita de contenidos que pasan a los posgrados pagos, son una privatización del conocimiento donde se tiende a enseñar solo lo más básico en forma gratuita, mientras que para acceder a un conocimiento “superior”, deberemos pagar.

 

La UTEC (Universidad Tecnológica) es el caso más avanzado colocando al empresariado en el Cogobierno. Su objetivo es formar a los estudiantes para lo que las multinacionales necesiten, con carreras cortas y enfocadas a la industria, generando mano de obra barata y acrítica. El convenio de la UDELAR con el Banco Santander –que se enriquece a costa de la miseria social de los trabajadores españoles y del mundo- para dar becas a estudiantes de intercambio con las Universidades que el Santander considera modelo (es decir, al servicio del mercado), también son consecuencias de las políticas mercantilistas y privatizadoras. El propio rector electo recientemente, Roberto Markarian, dijo que aprobó la donación del Banco Santander porque es parte de “un proceso imposible de volver atrás”.

Cada vez más, las empresas “colaboran” con donaciones, financiando investigaciones y haciendo convenios con las UDELAR. Sin duda que lejos del discurso oficial, estos mercaderes de la educación solo pretenden llenarse los bolsillos investigando y enseñando lo que sea de utilidad para los capitalistas, a la vez que privatizan cada vez más el conocimiento

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La lucha contra la injerencia del mercado en la educación pública y por el fin de la educación privada es más que urgente, para garantizar una educación pública gratuita y de calidad para todos.