América Latina: aumento de las luchas y la resistencia

Desde el comienzo de la caída en el precio de las materias primas, en las que los países de América Latina y sus gobiernos centran sus mayores exportaciones e ingresos, los grandes capitalistas y las multinacionales instaladas en nuestros países vieron “retroceder” sus ganancias, y así la crisis económica mundial se instaló en nuestro continente.

Frente a esa situación los gobiernos, tanto de “izquierda” como de derecha , como buenos representantes y defensores del capital comenzaron a tomar medidas de ajuste, recortes contra los obreros, las trabajadoras, los campesinos y el pueblo humilde, y todo ello con el propósito de que la crisis generada por los patrones fuera pagada por la clase trabajadora.

En Uruguay viejos decretos que recortan las libertades democráticas fueron desempolvados de los cajones, como los de la “esencialidad” del pachecato que recorta el derecho de huelga, ahora utilizado por el Frente Amplio y profundizado con leyes que impiden las ocupaciones de edificios públicos, otras que no permiten los cortes de calles y rutas, junto a la militarización de los barrios populares.

Los planes “sociales” sobre la población más pobre retrocedieron, aumentaron los despidos, comenzaron la quita de viejas conquistas y la rebaja salarial. Estos elementos cada vez más acompañados del garrote, darán y explicarán la dialéctica actual del aumento en la lucha de clases y la ruptura con los muchos viejos partidos y dirigentes. Pero comencemos mirando el caso de Brasil que fue y es punto de polémica entre los partidos de izquierda.

Brasil y el derrumbe del frente popular

En septiembre de 2016 con el juicio político a Dilma Rousseff en Brasil que culminó con el ascenso de su vicepresidente Michel Temer al gobierno, comenzó dentro de la izquierda una muy importante discusión frente a lo que estaba sucediendo en ese país y en toda la región. Aunque comenzaron antes de 2015, las luchas de ese año marcaron un ascenso importante: huelgas en la construcción civil, los docentes, el movimien to por el pase libre y la huelga del subte de San Pablo en medio del comienzo del mundial fueron algunas de las peleas relevantes.

El gobierno del PT de Brasil con Dilma a la cabeza y Temer como su vice debían profundizar el ajuste contra los trabajadores, campesinos y los humildes, producto de la crisis económica. Y entonces prepararon un gobierno con personajes siniestros como Joaquin Levy en el Ministerio de Economía, apodado “manos tijera”, un liberal de la escuela de Chicago que fue parte del elenco del FMI. Recordemos que en 2003, con Lula de presidente, Levy ocupó la secretaría del Tesoro.

Para citar solo un ejemplo más, en el Ministerio de Agricultura el PT colocó a la senadora Kátia Abreu, quien preside la Confederación Nacional de Agricultura y Pecuaria, algo así como la Sociedad Rural en Uruguay. Abreu, apodada “Reina de la motosierra” y “Miss deforestación” , tiene una larga historia de conflictos con grupos ambientalistas y movimientos sociales.

Estos ejemplos son suficientes y muestran que Dilma en su segundo mandato venía a profundizar con fuerza el ajuste. Los conflictos, huelgas y paros aumentaron en forma notoria, la base del PT rompió con ese partido y el frente popular comenzó su derrumbe, dejando de servir así a los capitalistas y el imperialismo. Esto es la base para entender cómo avanzó luego la situación en Brasil.

La corrupción dentro del PT brasileño dejó comprometidos a varios de sus dirigentes y otros partidarios de la derecha que terminaron presos e involucrados con la corrupción inherente de gobernar dentro de los marcos del capitalismo. Brasil se sumió en una crisis política, económica y social, las maniobras parlamentarias de una cueva de bandidos llevaron a Temer, vicepresidente de Dilma, al frente del gobierno. Hace muy poco, el propio Michel Temer terminó preso, de la misma manera que antes Lula.

No es nuestra intención entrar en los aspectos jurídicos burgueses del tema, o si al PT le detuvieron más dirigentes que a la derecha. Lo importante a señalar es la ruptura de las masas con el PT, que significó el anuncio de su derrumbe. Los frentes populares y los gobiernos llamados “nacionales” como el de Cristina
corrieron las misma suerte. Y se abrió con esta situación una oportunidad inédita para los revolucionarios, la pelea por la construcción del partido y la internacional.

La discusión sobre el golpe en Brasil, la onda reaccionaria y el giro a la derecha

Pero la crisis del frente popular de Lula, la caída de Dilma, la derrota de Cristina en Argentina y con ello la llegada vía elecciones al gobierno de Macri en Argentina y luego Bolsonaro en Brasil, tuvieron otra interpretación para la enorme mayoría de la izquierda. Y este análisis fue diseñado a medida por los mismos dirigentes de los frentes populares que cayeron en desgracia. Corrieron presurosos a decir que hubo un golpe de estado en Brasil, que se estaba produciendo un giro a la derecha de las masas y que estaba en marcha una restauración neoliberal o conservadora. Algunos hechos bajo el gobierno de Temer, como el asesinato de la Concejal Marielle Franco y otros con Bolsonaro, cimentaron aún más su tesis.

Este análisis intentó confundir a los revolucionarios, y tomando solo una parte de la realidad, se apoyó fundamentalmente en una mirada superestructural, el triunfo electoral de sectores de derecha y ultraderecha, y la idealización de la democracia burguesa. A ello sumaron hechos aislados de las luchas, como la profundización de la represión.

Este análisis, que terminó arrastrando a honestos compañeros, no tenía como centro la mirada en la lucha de clases, que mostraba que los trabajadores no habían sido derrotados en las calles, ni tampoco se había producido un aplastamiento como lo fue en las dictaduras de los 70. Y que el último fin de ese discurso fue y es salvar a Dilma, Lula, Cristina y aquí en nuestro país al FA.

La democracia burguesa reprime y mata

En Uruguay tenemos ejemplos bajo la democracia burguesa de enormes represiones y asesinatos. Uno de ellos, al final del gobierno de Luis Alberto Lacalle, un operativo salvajemente represivo en las inmediaciones del Hospital Filtro, donde estaban internados los vascos y se realizaba una masiva concentración, fue duramente reprimida y dejó “dos muertos y cerca de 100 heridos graves, entre ellos unos 15 por impacto de bala. La Policía disparó munición viva en forma indiscriminada, alcanzando a manifestantes, pero también a personal de la salud que atendía heridos y a vecinos de la zona que salieron a la vereda de sus casas a ver lo que ocurría”. Ese suceso es conocido como la Masacre de Jacinto Vera o Masacre del Filtro y todos los años se realiza una marcha para exigir justicia, ya que ningún responsable -policial o civil- ha sido investigado ni condenado por los asesinatos de Morroni y Facal. Y esto ocurrió en “democracia”.

Ya bajo el gobierno del FA en el año 2013 fue asesinado el joven trabajador Sergio Lemos, en el barrio Santa Catalina, producto del gatillo fácil por el cual han muerto varios jóvenes de barriadas populares. También el estudiante de magisterio y trabajador de la empresa Bader Santiago Masseroni, fue atropellado por un vehículo policial, cuyos efectivos inventaron que el joven estaba alcoholizado.
Una caracterización acertada que
toma como centro la lucha de clases

Sobre Brasil queremos reafirmar que no existió un golpe de estado como el que conocimos en la década del 70, y las enormes movilizaciones que se dieron primero contra Temer y ahora contra Bolsonaro, un gobierno que en menos de seis meses está en crisis, la existencia de sindicatos, de partidos que se reivindican revolucionarios, demuestran que no se instauró una dictadura.

El triunfo electoral de Bolsonaro no es de desestimar, contiene elementos y un discurso de corte fascista que no esconde sus deseos de llevar adelante, si pudiera, un golpe. Pero las luchas que están en curso, que van en aumento, son las que determinarán en última instancia hacia dónde avanza la situación.

Lo segundo es que los triunfos electorales de Macri y Bolsonaro, que alentaron el análisis, equivocado, del “giro a la derecha”, o de que se producía una “restauración neoliberal” están siendo desmentidos por la lucha de clases. Ahora la discusión no es abstracta, ni jurídica, las enormes luchas en Argentina que acorralan a Macri, el gobierno de Bolsonaro en crisis que es cuestionado por centenas de miles en las calles, no se pueden explicar por medio de la teoría, del golpe y el giro a la derecha de los trabajadores..

Gobiernos más represivos

Podemos decir que luego del derrumbe de los gobiernos “populares” que llevaban adelante los planes de la burguesía y que se empantanaron frente a la movilización de las masas y la ruptura con estos partidos, los nuevos gobiernos de la vieja derecha, la ultraderecha y la mal llamada izquierda como el FA tienen por delante la tarea de derrotar a las masas en las calles como única forma de pasar y profundizar aquellos planes imperialistas que los gobiernos anteriores fracasaron. Y tratan de intimidar la protesta popular encarcelando luchadores, reprimiendo más duramente y hasta asesinando.

Pero esas medidas, en estos paises, las llevan adelante, por ahora, dentro de la democracia burguesa. Que es una dictadura capitalista, como señalaba Lenin. Y las libertades democráticas conquistadas con la lucha, ya desde antes y ahora son recortadas, amordazadas, frente a la crisis capitalista que se profundiza.

Creemos que ha sido un gran acierto de nuestra corriente internacional haber tenido una postura clara que reflejaba lo que era el comienzo del derrumbe de los frentes populares, y que la tarea no era ni es sostenerlos sino organizar a las masas para derribarlos y en el proceso construir el partido revolucionario.

Esos gobierno no tenían nada de progresivos, como no lo tiene aquí el FA de Uruguay. La situación de polarización se profundiza, hay un ascenso en las luchas, pero no son lineales. Pero no hubo derrotas profundas en las calles, ni aplastamientos de la masas, la pelea está en curso.

Es cierto que existen dictaduras o gobiernos con fuerte presencia de militares, como Maduro en Venezuela y Ortega en Nicaragua que lleva asesinados en medio de una feroz represión a más de 500 luchadores. O en Honduras donde el pueblo se está rebelando.

La situación de Uruguay

Uruguay está viviendo una crisis política e institucional por el tema DDHH. La abnegada lucha de los trabajadores del Gas obligó al PIT-CNT a decretar un paro parcial, y ahora hay anunciado un paro general para el día 25 de junio. Hay conflictos en curtiembres, la industria química y en Buquebus. Los docentes y estudiantes del liceo Bauzá se movilizaron e hicieron expulsar al subdirector por acoso hacia las estudiantes. Estas y decenas de luchas se abren paso cuando la burguesía quisiera haber ya desviado todo hacia las elecciones. Pero no hacen lo que quieren, sino lo que pueden, porque la lucha de los trabajadores, de la mujer, la de los estudiantes y los barrios humildes está en marcha.