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Este sábado 15 de enero se cumplirá un nuevo aniversario de la detención y asesinato de los principales líderes de la Liga Espartaquista alemana en el año 1919. Estos históricos dirigentes revolucionarios se plegaron al levantamiento de obreros y soldados, que se produzco entre 1918-1919 en Alemania y terminó derrotado.

León Trotsky escribía que “Karl Liebknecht encarnaba el tipo del revolucionario inquebrantable en el sentido más amplio del término”(…) “su voluntad de revolucionario, de un temple excepcional, le hacía capaz de combatir hasta la muerte por los principios que profesaba”.

Otra enorme dirigente fue “Rosa Luxemburgo, ella estaba secundada por los elementos más conscientes de la clase obrera, en la que habían germinado sus poderosos pensamientos y palabra. Estas dos personalidades, dos militantes, se complementaban mutuamente y marchaban juntas en pos del mismo objetivo”. (1)

La huelga general contra el gobierno socialdemócrata

Entre el 5 al 12 de enero de 1919, Berlín fue el escenario de una huelga general y muchos esperaban repetir la experiencia rusa de acabar con el gobierno capitalista. Por ese tiempo gobernaba Alemania (Reich alemán) el partido socialdemócrata, que ya hacia mucho, y principalmente desde la primera guerra mundial, se había pasado con armas y bagajes al campo de la burguesía.

Nosotros sabemos muy bien, afirma Trotsky, “todos nos acordamos de aquellos días de julio entre los muros de Petrogrado, cuando las bandas negras organizadas por Kerensky y Tseretelli contra los bolcheviques masacraban a los obreros, acosando a los militantes, fusilando y pasando a bayoneta a los trabajadores aislados que eran sorprendidos en las calles. (…) Si fuimos capaces entonces de conservar a Lenin, y a Zinoviev, fue porque pudieron escapar de los asesinos”.

Los asesinatos de Rosa y Karl

Karl Liebknecht – Foto-Ceip.or.ar

El 15 de enero de 1919, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht “fueron arrestados en el piso donde se escondían y trasladados a la sede de la Guardia de Caballería de los freikorps (cuerpos paramilitares) instalado en el aristocrático hotel Eden”. Allí Rosa fue torturada y asesinada de un tiro en la nuca y luego su cadáver fua arrojado a un río atada a unos unos sacos con piedras para que no flote. (3)

Un rato antes había sido asesinado el principal compañero de Rosa, detenido en el mismo lugar, Karl Liebknecht, el único parlamentario que negó a votar los créditos de guerra para financiar la presencia de Alemania en la Primera Guerra Mundial. De esta manera el Gobierno socialdemócrata acababa así con sus vidas.(4)

Ambos son nuestros hermanos

“Para nosotros Liebknecht no es sólo un líder alemán, igual que Rosa Luxemburgo no es sólo una socialista polaca que se puso a la cabeza de los obreros alemanes… Ambos son nuestros hermanos; estamos unidos a ellos por lazos morales indisolubles. ¡Camaradas! Jamás repetiremos esto demasiado pues Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo estaban estrechamente unidos al proletariado revolucionario ruso”.

(…) “En Berlín, la vanguardia del Partido Comunista aún no disponía de fuerzas suficientemente organizadas para defenderse. Aún no tenía un ejército rojo, como tampoco teníamos nosotros durante las jornadas de julio, cuando la primera oleada de un movimiento poderoso pero no organizado fue quebrada por bandas organizadas aunque poco numerosas. (…) Cada uno de nosotros tomará como un deber el explicar a los soldados cómo y por qué han muerto Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, lo que eran y el lugar que debe ocupar su memoria en el espíritu de todo soldado, de todo campesino”.

“En 1905, Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo tomaron parte en todos los acontecimientos de la revolución rusa. Rosa Luxemburgo fue incluso arrestada por su condición de militante activa y puesta bajo vigilancia tras su excarcelación de la ciudadela de Varsovia. Entonces pasó ilegalmente (1906) a Petrogrado y allí frecuentaba nuestros círculos revolucionarios. Visitaba a nuestros detenidos en las prisiones y nos servía en el sentido más amplio del término de agente de enlace con el mundo socialista de entonces. Pero además de todas estas relaciones personales, guardamos de nuestra comunión moral con ella -de esta comunión que crea la lucha en nombre de grandes principios y esperanzas- el más hermoso de los recuerdos.

Rosa y karls – Foto-marxismo.mx

Hemos compartido con ella la mayor de las desgracias que haya conocido la clase obrera universal -la vergonzosa bancarrota de la II Internacional en agosto de 1914. Y con ella levantaron la bandera de la III Internacional los mejores de entre nosotros, y la han sostenido con orgullo sin desfallecer un solo instante.

Hoy en día, camaradas, ponemos en práctica los preceptos de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo en la lucha que mantenemos. Sus ideas nos inspiran cuando, en un Petrogrado sin pan ni fuego, trabajamos para construir un nuevo régimen soviético”.

(…)»El proletariado ha soportado durante mucho tiempo las inequidades de aquellos a quienes la historia colocó a su cabeza. Pero su paciencia se agota y este último crimen no quedará impune. La sangre de Karl Liebknecht y de Rosa Luxemburgo clama venganza; las calles de Berlín, y la plaza de Postdam, donde Karl Liebknecht fue el primero en levantar el estandarte de la revuelta contra los Hohenzollern, hablarán. ¡Sus adoquines, no lo dudéis, servirán para levantar nuevas barricadas contra los ejecutores de estas infamias, los perros guardianes de la sociedad burguesa(…)»

Fuentes

1)https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1910s/19190118.htm

2) https://www.bbc.com/mundo/noticias-46831185

3) https://ctxt.es/es/20190109/Politica/23896/Josefina-L-Martinez-Rosa-Luxemburg-politica-Alemania-Karl-Liebknecht-Otto-Runge.htm

3)https://elpais.com/cultura/2019/01/11/actualidad/1547209310_525215.html

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