
Opinión – Juan Ranchos
Las protestas y movilizaciones de la juventud francesa comenzaron a tomar estado público en el mes de septiembre al declararse una huelga de profesores y estudiantes en el Liceo Saint-Exupéry* de la comuna Créteil, ubicado en la periferia sureste de París. La huelga docente estudiantil reclamaba por falta de profesores, exigía recursos educativos, denunciaba las aulas saturadas -con 32 y 35 estudiantes por grupo-, el deterioro de los edificios y problemas con la plataforma de acceso, un sistema de preinscripción, un filtro, para la educación superior: Parcoursup.
El 29 de septiembre ya eran decenas de miles los estudiantes que se unían en la lucha y algunos sindicatos organizaron un primer día de huelga general en la educación nacional junto a los funcionarios públicos.
Para octubre centenares de protestas, incluidos piquetes y ocupaciones de lugares de estudio se extienden por todo el país. El movimiento social que, se desarrollaba principalmente en París y sus alrededores, ahora se vuelca y llena las calles de las grandes ciudades de Francia, “con protestas en Lyon, Marsella, Lille, Nantes, Estrasburgo o Toulouse. Las universidades también se unen”. (1)
El 13 de octubre, los estudiantes y sindicatos públicos desarrollan otra gran movilización social. Al igual que el 1 de octubre, cientos de miles de estudiantes y trabajadores salieron a las calles en toda Francia. (2)
17 de octubre, tiembla el gobierno de los ricos
El 17 de octubre hubo convocatoria a manifestarse “contra el alto costo de vida”, en convergencia con los cientos de miles de estudiantes, salieron docentes, trabajadores, sindicatos y los llamados chalecos amarillos. Esa enorme masa movilizada y protestando en toda Francia, colocó en jaque al gobierno y la policía. Una movilización que se convirtió en una gran rebelión que sin duda, habrá que estudiarla, pero ya marcará un antes y un después para las nuevas generaciones jóvenes los estudiantes y trabajadores.
El gobierno capitalista de Macron
Los medios de comunicación del capitalismo mundial, los ricos y el gobierno francés han dicho que esto ha sido obra de “sediciosos y grupos organizados de ultraizquierda” que querían hacer caer la República. El jefe del imperialismo, Donal Trump, que ha amenazado con hacer desaparecer toda la civilización en Irán, ha elogiado a su colega francesa, la pro fascista Marine Le Pen, que ya en 2016 afirmaba que “los niños inmigrantes que se encuentran ilegalmente en Francia deben ser rechazados en las escuelas”. Ahora acusó al “entorno político de Jean-Luc Mélenchon – líder de la coalición de izquierdas Frente Popular- de contribuir a generar un clima de desorden”, “fueron inmigrantes ilegales los que protagonizaron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, saquearon establecimientos comerciales y atacaron edificios públicos”. Afirmó Le pen.
Contrario a esta versión del gobierno de los ricos “varios sindicatos y Organizaciones de Derechos Humanos, como Amnistía Internacional acusaron a la policía de utilizar fuerza desproporcionada contra los manifestantes e instaron al gobierno de Emmanuel Macron a poner fin a la represión policial” La dura y violenta represión, que pretendió acallar los reclamos y protestas, dejó como saldo centenares de jóvenes heridos, miles de arrestados y un joven de 15 años que perdió una mano por una granada policial. (3)
Las verdaderas razones de las protestas
La Descomposición del sistema capitalista han puesto fin al llamado “Estado de bienestar” europeo. La guerra que llevan adelante Trump, Netanyahu y Putin: contra Iran, el Genocidio en Palestina y la usurpación de tierras en Ucrania, muestran a los verdaderos violentos y asesinos de la humanidad. El sistema capitalista que se encuentra en su fase de decadencia en el mundo, solo tiene como norte someter más a los pueblos, a los estudiantes y golpea con fuerza contra las nuevas generaciones de trabajadores jóvenes.
En Francia durante los dos gobiernos de Macron, se llevaron adelante profundas medidas de ajustes y recortes que profundizaron la tarea que ya había comenzado en el periodo anterior bajo el gobierno socialdemócrata de François Hollande, el expresidente de Francia, que gobernó entre 2012 y 2017 y comenzó a aplicar lo que él llamó “el mayor plan de ajuste económico en Francia de los últimos 30 años”
Macron que asumió la presidencia en 2017 y profundizo el ajuste contra los trabajadores: la reforma del Código Laboral, la Ley de reforma de la compañía francesa de ferrocarriles, SNCF, y estuvo el caso de Alexandre Benalla en 2018 —jefe de seguridad y asesor cercano del presidente Macron— “que fue grabado en un video agrediendo a dos manifestantes en París”. Otras medidas de ajuste contra el pueblo trabajador han sido el aumento de los impuestos a los combustibles y como producto de ello surgió el movimiento de los chalecos amarillos, que incorporaría luego a sus reclamos la lucha contra la desigualdad y la perdida del poder de compra de los salarios.
La deuda pública de Francia es actualmente muy alta: alcanzó el 119 % del PIB al cierre del segundo trimestre de 2026. El reclamo de los capitalistas y los más ricos para “aliviarla” ha sido descargar con toda su fuerza desde hace décadas un ajuste permanente contra la educación, la salud pública y continuar la suba de combustibles, que es disparador de aumentos en los artículos de primera necesidad. Macron al presentar el presupuesto para 2027, incluyó en él, el despido de cerca de 1600 docentes.
El número de personas en situación de extrema pobreza aumentó en Francia un 37 % entre 2018 y 2025, mientras que la precariedad habitacional se disparó un 62 %, según un estudio basado en millones de datos de los “Restos du Coeur,” una de las principales organizaciones benéficas del país, que proporciona ayuda alimentaria y apoyo social a personas vulnerables. Estos datos de la realidad son los que explican las verdaderas razones del octubre francés.
La precarización de las nuevas generaciones de las y los trabajadores franceses el empobrecimiento extremo en la periferia de las ciudades, y la falta de futuro bajo el sistema capitalistas, son las causas de lo que vimos el 17 de octubre. El octubre francés volvió a poner de manifiesto el poder que tiene la unificación de todas las luchas en las calles y la huelga, coloca también de manifiesto la necesidad de construir al calor de las mismas la organización socialista revolucionaria internacional para cambiar de raíz este sistema social.
El presidente actual de Francia, Emmanuel Macron. gobierna desde 2017 y fue reelegido en 2022 al ganar en segunda vuelta a Marine Le Pen, -Agrupación Nacional-, un partido de ultraderecha. Macron, antes de ascender en política, hizo carrera en la administración del Estado, pasando luego a ser un lucrativo banquero de inversiones. Convocado por el gobierno de François Hollande, Partido Socialista francés -centro izquierda- tras la crisis económica en 2014, pasó a ocupar el cargo de Ministro de Economía. Macron ocupó su puesto hasta 2016, donde renunciará, para fundar su propio partido de centro derecha “En Marcha” con el que ganará las elecciones en 2017 y luego en 2022.
Fuentes
*Centro educativo que lleva su nombre en honor al autor de El Principito
2)https://www.france24.com/es/europa/20261020-cronolog%C3%ADa-de-la-crisis-en-francia-de-bloqueos-en-escuelas-a-toques-de-queda-por-disturbios
https://www.dw.com/es/el-impopular-emmanuel-macron-presidente-de-nuevo/a-61577289
