Editorial: Contra el desempleo y la miseria capitalista, construyamos el partido revolucionario de la clase obrera

La clase obrera y los sectores populares estamos siendo duramente golpeados. Las cifras hablan por sí solas: más de 100 mil trabajadores en el seguro de paro, el desempleo abarca más 200 mil personas y ahora nos dicen que hay 500 mil pobres. Por otro lado, son más de 400 mil los trabajadores informales sin ningún tipo de protección social que trabajan en negro.

Editorial Rebelión n°65, octubre de 2020.

La foto que fue tapa del diario El Observador el 31 de agosto, que mostró una larga fila de personas esperando por un plato de comida en plena avenida 18 de Julio, evidenció la inocultable realidad decenas de miles de personas que pasan hambre y dependen de las ollas populares para poder comer.

Esta miseria y desigualdad es producto de este sistema capitalista que ante el menor síntoma de crisis, profundiza la pobreza y la explotación hacia los trabajadores y humildes, para que un puñado de grandes patronales se enriquezca cada vez más.

En sus declaraciones el presidente de la Asociación Rural, Gabriel Capurro, en la Rural del Prado, afirmó que: «(…) la realidad es que la desigualdad de ingresos va a existir siempre por la propia naturaleza humana, y es justo que así sea”. Lacalle Pou cuando visitó el muestra en la Rural dijo sin sonrojarse «yo estoy con el campo». Lo que le se olvida siempre de aclarar, es que él y la coalición están del lado de los más ricos del campo

Este es el sistema y la “democracia” que defienden estos explotadores, la que les permite hacerse más ricos a costa del aumento de la miseria y para ellos «es justo que así sea”.

Los obreros debemos saber que esto no tiene nada de “natural” y no tienen por qué ser así siempre. Y para cambiar esta situación debemos luchar por los que es justo para nuestra clase trabajadora.

Allí está el ejemplo de obreras y obreros del Frigorífico Canelones, que vienen desarrollando una heroica pelea, con asambleas, movilización y su olla popular solidaria, que demuestran que cuando la clase trabajadora toma una tarea en sus manos, la lleva hasta el final sin medias tintas, con sus propios métodos.

Esta fuerza y tradición de lucha obrera es la que reivindicamos y la necesaria para dar pelea contra los ataques del gobierno y las patronales. Pero como decía Marx, toda lucha económica es también política. Dentro del capitalismo, las conquistas logradas son pasajeras, prontas para ser borradas de un plumazo cuando tienen la primera oportunidad.

Por eso además de agruparnos en sindicatos, hace falta que los trabajadores construyamos nuestra organización politica Internacional y un partido obrero, revolucionario, para luchar por una salida de fondo: liquidando este sistema capitalista y sus instituciones, para que tome el poder la clase obrera y el pueblo pobre con sus propias organizaciones. Así lo hicieron hace 103 años los obreros rusos dirigidos por el Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky.

Este tipo de partido no es el que nos ofrecen los dirigentes del partido Socialista o Comunista, que desde hace décadas nos llaman a unirnos con los “patrones progresistas”. Estos dirigentes del Frente Amplio, solo persiguieron bancas en el parlamento y ganar las elecciones. Lo electoral y la unidad con la burguesía fue el eje para esas organizaciones, ya que no querían terminar con el capitalismo, sino apenas «mejorarlo».

Pero ni siquiera hubo mejoras de fondo y duraderas. Solo al pasar 15 días de iniciada la pandemia, sus 15 años de gobiernos, sus discursos de mejoras del que se vanagloriaban, se derrumbaron. Y conocimos rápidamente la frágil situación en la vivían mas de 500 mil uruguayos, las centenas de miles de contratos precarios y los miles sin cobertura de salud ni aportes jubilatorios por estar en negro.

Es muy cierto que la coalición de derecha ahora profundiza más esa desigualdad social y se arrastra ante las órdenes del imperialismo. Pero es necesario un balance de los gobiernos del FA, de sus dirigentes que terminaron demostrado que no hay atajos ni salida para la clase obrera mientras gobierne la burguesía, sea esta progresista o más de derecha.

Es momento que la clase obrera saque conclusiones, es tiempo de forjar nuestro propio partido. Será a partir de las peleas que nos encuentran juntos en forma cotidiana, que charlemos y avancemos en esta tarea. Los compañeros de IST y la LIT-CI ponemos a disposición nuestra organización para que te sumes a esa tan necesaria construcción.