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Hace más de quince años muchos universitarios, profesores, maestras y funcionarios ya estábamos en las calles gritando la consigna del 6% para la educación. Poco ha cambiado desde entonces, y hemos pasado por gobiernos tanto blancos como frenteamplistas. Ahora comienza un nuevo año lectivo y la cosa no ha cambiado demasiado. Las escuelas y liceos siguen sin presupuesto para arreglos, hay bajas en horas docentes e infraestructura inadecuada. Mientras, Robert Silva se lamenta en los medios de que se “diluyó” la transformación educativa que implementó, pero lo cierto es que el frenteamplio nunca dio marcha atrás con ella, a pesar de que los docentes siguen insistiendo en que bajó la calidad educativa y empeoró los programas.

En cuanto al presupuesto, entre idas y vueltas, el 6% nunca se alcanzó, a pesar de que fue un compromiso establecido en las bases programáticas del FA para este gobierno como se puede leer en el documento: “La concepción de un desarrollo sostenible apoyado en el conocimiento requiere políticas de estado que se expresarán en un compromiso presupuestal creciente y sostenido de la ciencia, la tecnología y la innovación, retomando el compromiso histórico de nuestra fuerza política expresado en forma conjunta con las políticas de educación de invertir sobre la base del 6+1 % del PBI”. ¿Dónde está ese compromiso presupuestal? No lo sabemos. Se suma a la lista de promesas no cumplidas, como el supuesto diálogo para bajar la edad de jubilación a 60 y dar marcha atrás a la nefasta ley de previsión social.

El año pasado los sindicatos de la educación se siguieron movilizando por la cuestión presupuestal, de hecho, algunos sindicatos como Ades y Adur pararon 48 horas y se realizaron asambleas de magisterio nuevamente.

Pasan los años y nada cambia

Podemos recordar que en 2015 se decretó la esencialidad en la educación luego de muchos conflictos, precisamente durante un gobierno también de supuesta izquierda. Ahora, 11 años después, no se ha demostrado que la cosa haya cambiado. Ademu tuvo tres días de paro y decidió desafiliar a Pablo Caggiani, actual presidente de la ANEP. Caggiani dijo que tiene más de 20 años de actividad sindical, como si eso fuera garantía de nada, ya que varios dirigentes frenteamplistas que ahora están frente a organismos estatales demuestran no estar del lado de los trabajadores, como el propio Civila en el Mides.

Ahora, en pleno comienzo de año, mientras las personas anotan a sus hijos e hijas en escuelas y liceos, los docentes se preparan para empezar las clases en marzo sin muchas garantías, con los mismos salones rotos, los salarios que no alcanzan y aumentos que no se ven debido a la franja del IRPF que ahora cambió y recorta incluso más a los trabajadores, pero nunca al 1% más rico.

Mientras, escuchamos a murgas como Curtidores de Hongos pidiendo el 6% de nuevo, también a Jardín del Pueblo diciendo “nos dicen que el 6+1 lidera el orden de prelación, pero si hay que recortar siempre la que pierde es la educación”. La Gran Muñeca también dice que “se sigue a la espera de ese 6% que nunca llegó”. Cayó la cabra y Doña Bastarda tienen cuplés enteros sobre las maestras, la violencia que viven diariamente y la cantidad de tareas que se van sumando por el mismo salario y en peores condiciones.

La lucha por presupuesto para la educación y contra la transformación educativa del gobierno herrerista está más viva que nunca, la vemos cuando salimos a los tablados o cuando vamos a las escuelas o liceos. Los docentes viven todos los días los problemas de la educación y, mientras, el gobierno de turno y los anteriores se lavan las manos. Es hora de que nos sumemos a las masivas movilizaciones y paros de los docentes. Que nos organicemos por mayor presupuesto y exijamos en las calles una educación de calidad, con mejores edificios, la cantidad de docentes adecuada y salarios dignos.