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Al cierre de esta nota estaba culminando el Congreso del PIT CNT, por lo cual sus resoluciones, así como un análisis más profundo de las instancias y la dirección que resultó electa será motivo de una próxima nota. Sin embargo, nos parece importante reflexionar sobre la preparación de este Congreso en el conjunto del movimiento obrero.

En el transcurso de los meses que precedieron al Congreso, no se realizaron asambleas en los lugares de trabajo en las que se dieran a conocer y discutieran los documentos presentados. Menos aún se pusieron a discusión qué medidas de lucha se deberán tomar para enfrentar los ataques y planes de este gobierno de derecha como la LUC, la Reforma de la Seguridad Social, el presupuesto de miseria de la educación pública y su desmantelamiento, las privatizaciones y la impunidad, entre otras.

Hubo algunas instancias previas virtuales, como los “conversatorios”, impulsados y difundidos por el Sindicato Nacional de las Trabajadores y Trabajadoras de la Enseñanza Privada, (SINTEP), que llegaron a algún pequeño sector de vanguardia de forma virtual. Este esfuerzo hecho por el SINTEP, integrante de la Coordinación de Sindicatos, contribuyó para conocer algunas posturas de dirigentes que hacen parte de las diferentes tendencias mayoritarias, como así los puntos de vista de la propia Coordinación.

Pero este hecho no nos puede hacer perder de vista la falta de democracia obrera que aplica la dirección mayoritaria del PIT CNT, cuyo manejo burocrático en la preparación del Congreso dejó fuera del debate a la enorme mayoría de los trabajadores de base, que tampoco pudieron ser electos como delegados.

Los métodos de elección de los delegados, salvo excepciones, fue impuesto por las directivas de cada gremio, a lo que se sumó el acallamiento a las minorías sindicales. Las asambleas de base no fueron convocadas. Este accionar burocrático aleja a los trabajadores de los sindicatos y termina cultivando la idea del caudillo sindical, que resuelve desde las alturas por los trabajadores.

La burocracia tiene privilegios materiales

Foto-N. Natalevich – El Observador


El problema fundamental que lleva a que estos métodos mencionados arriba continúen dentro del movimiento obrero, es el pensar que el problema de la burocracia es ideológico y no material. Los marxistas afirmamos que la mayoría de la dirección tiene esos métodos y esa política, no solo por diferencias ideológicas, que por cierto existen, sino fundamentalmente por los privilegios materiales que tiene y defiende.

Estos dirigentes han dejado de ser trabajadores, son parte de una burocracia, una casta que defiende sus privilegios, como por ejemplo no ir nunca a trabajar, usar los viáticos y las finanzas sindicales a su antojo, sin control de las asambleas de trabajadores. A ello se agrega en algunos casos los viajes al exterior (OIT, Israel, Venezuela), que se resuelve en las alturas.

Lo mismo sucedió con la instalación de las colonias de vacaciones o la compra del hotel en Colonia, así como las reestructuras costosas en los locales sindicales, cuyo costo no conoce la mayoría de los trabajadores.

Nosotros defendemos ante el patrón y el gobierno la enorme conquista de los fueros sindicales. Pero estos burócratas los desprestigian y los ponen en peligro, al usarlos sin control ni consulta en asambleas de base.

La eliminación de la democracia obrera y el cercenamiento de las minorías sindicales, por parte de la burocracia, tiene su explicación última en los privilegios materiales y su raíz no es ideológica, por lo que es equivocado pensar que discutiendo los vamos a convencer.

Tenemos que organizar la lucha desde abajo

Las enormes luchas que objetivamente tenemos planteadas frente a este gobierno y las patronales, hace muy importante que los trabajadores hagamos un balance, no solo del Congreso, sino de la enorme necesidad que sigue planteada, la de recuperar los sindicatos para los trabajadores, echando de sus cómodos sillones a la burocracia enquistada.

Los sindicatos son herramientas para la lucha, para defender nuestro salario, nuestras conquistas. Ningún sector “progresista” le regaló nada a los trabajadores, las conquistas hubo que pelearlas. Las mujeres debieron salir a luchar cuando T. Vázquez vetó el aborto, y se volvió a conquistar. Hoy la derecha y la ultraderecha quieren limitarlo o eliminarlo directamente y habrá que pelear en las calles para defenderlo. Las maestras y docentes debieron en 2015 salir a movilizarse cuando el progresismo decretó la esencialidad en su huelga y amenazó con sanciones a los docentes.

Eso fue derrotado con grandes asambleas y en las calles. Hoy la derecha apunta de nuevo a sancionar docentes en San José y destruir la educación pública y el camino que tenemos planteado es el mismo que en 2015. El problema de la unificación de los conflictos es otro tema fundamental. Los sindicatos son para la lucha y sus dirigentes deben llevar adelante los que decidan las grandes asambleas.

Algunas medidas para combatir la burocratización de los sindicatos

  • – Ningún dirigente debe estar atornillado al sillón con fuero permanente. Todos sin excepción deben, pasado el año, volver a la base a trabajar.
  • – Rotación en los cargos en cualquier momento, si así lo decide la base en grandes asambleas
  • – Los viáticos y el dinero de los sindicatos, deben ser rendidos en forma mensual o bimensual en asambleas de base que deberá discutir el uso y aprobar o no su utilización.
  • – Por un fondo de huelga para las luchas y conflictos, controlado estrictamente por los trabajadores.
  • – La asamblea -en la que se garantice la asistencia masiva y la discusión de las diferentes posiciones- debe ser la base de la democracia obrera. En ella se deberán discutir las medidas de lucha y poner a consideración las diferentes propuestas, que luego de un debate se deberán votar y decidir.
  • – Que la base sea la que decida y no los dirigentes.
  • – Por una dirección electa directamente por las bases