Balance y debate sobre el conflicto del 2015 en la educación

El pasado 2015, vivimos una de las luchas más importantes en las últimas décadas en la educación pública. Con el sindicato de magisterio a la vanguardia, toda la educación estaba en pie de guerra para conquistar el aumento salarial exigido, además de reclamar el 6% del PBI para ANEP-UDELAR. El decreto de esencialidad del gobierno del Frente Amplio significó echar nafta al fuego y en esos días se vivieron los picos más altos en la movilización y la lucha. Más tarde, se sucedería la ocupación del CODICEN, que fue reprimida salvajemente. Durante varias semanas el tema central era el conflicto en la educación, que el gobierno temía no poder resolver ante la combatividad de maestras, profesores, estudiantes y el apoyo popular.

Escrito por: Juan Ranchos y Federico

Esta rica experiencia debe servirnos para sacar algunas conclusiones y poder preparar mejor las futuras luchas que el 2016 seguro nos aguarda

Desde IST consideramos que no se puede avanzar sin aprender de las experiencias y abrir el debate sobre las políticas que se expresaron en medio del conflicto, y las conclusiones que se sacan de los hechos, entre quienes nos reclamamos socialistas y revolucionarios.

Ese es el objetivo de este artículo: hacer un primer balance y dar un debate fraternal sobre las políticas que existieron por parte de las diferentes organizaciones que participábamos en esa lucha y las diferencias que surgieron luego de los hechos del CODICEN. Muy respetuosamente creemos que los compañeros de Plenaria Memoria y Justicia, Votamos Luchar y La Solidaria, vuelven a caer en una vieja política que ha sido muy negativa para el movimiento obrero, los trabajadores y estudiantes.  Es por ello que queremos fraternalmente polemizar sobre estas diferencias importantes y las conclusiones que sacan sobre el conflicto de la educación. También queremos debatir sobre la actitud y la política de los dirigentes de la Unidad Popular sobre este tema. Esperamos con este artículo, poder abrir una discusión fraternal con los valiosos compañeros con los que día a día participamos en las luchas.

El conflicto, la política de la burocracia sindical y el gobierno

Empecemos por varios acuerdos importantes que tenemos con los compañeros: es  a partir del decreto de esencialidad, del recorte del derecho de huelga, que el conflicto se fortalece y se hace masivo. Expresión de este rechazo a las medidas que dicto el gobierno, fueron las asambleas multitudinarias –de entre 2000 y 2500 maestros- y las asambleas de los docentes de Montevideo que superaron los 800 profesores. Tabaré Vázquez fue abucheado en el acto de Florida y el vicepresidente Raúl Sendic tuvo que retirarse  ante el repudio de una manifestación en las escalinatas del Palacio Legislativo.  Los estudiantes de secundaria se organizaron en todo el país, surgieron centros de estudiantes donde no los había, o se reactivaron y fortalecieron los ya existentes. Maestros y profesores que hacía décadas no salían masivamente a participar de las luchas, se lanzaron a la calle ante la prepotencia del gobierno. Más de 50.000 personas llenamos 18 de Julio y repudiamos el decreto represor dictado por el FA.

La lucha se profundizaba y tomaba un carácter masivo en la educación, los estudiantes ocuparon más de 50 liceos. Tampoco estamos en desacuerdo con los compañeros cuando dicen que en ese momento de incremento y masividad del conflicto es cuando aparece clara la política de los dirigentes de la central del PIT-CNT.

Estos dirigentes en vez de profundizar la pelea, llamaron a maestras y profesores a levantar las medidas en forma conjunta con el gobierno. Es decir, les decían a los docentes que levantaran el paro que llevaba varios días y el gobierno se comprometía a levantar la esencialidad “al mismo tiempo”.

Esta política expresada por la dirección del PIT-CNT era la misma que planteaba el gobierno del FA, al ver que los maestros y docentes no acataban la esencialidad. Con esto, la dirección del PIT-CNT no pretendía derrotar el decreto reaccionario con la lucha –como estaba planteado y como de hecho sucedió- sino frenarla y salvar al gobierno en medio de un conflicto que se fortalecía.

Pero esta traición que tenían preparada los altos dirigentes del PIT-CNT, fue derrotada cuando desde las asambleas multitudinarias de maestras y docentes se decidió continuar con la lucha hasta que el gobierno levantara la esencialidad en forma unilateral. No se aceptó el chantaje del gobierno, ni tampoco de la cúpula del PIT-CNT, que era en esencia, la misma política del gobierno. Esto marcó un claro triunfo que fue impuesto por la rebelión de las bases en los gremios de la educación que mostraron que cuando  son protagonistas y deciden, pueden hacer retroceder o derrotar al gobierno, a pesar de sus dirigentes.

Sobre esta política de la burocracia sindical y el gobierno no parece haber grandes desacuerdos con los compañeros, que correctamente la denuncian.

Otra coincidencia importante es que la ocupación del CODICEN, como bien afirman los compañeros en un video llamado “Lo esencial es la lucha”,  se da en medio de un retroceso de la lucha masiva de maestros y profesores, que comenzaban a levantar las medidas, ya que los dirigentes conciliadores habían metido el conflicto en un callejón sin salida, al no ofrecer una verdadera alternativa de lucha consecuente por los reclamos. Entonces, como bien dicen los compañeros, cuando se produce la ocupación del CODICEN, la lucha estaba bajando. 

En el video también se denuncia en forma correcta la tremenda represión en el CODICEN que se llevó adelante por la Guardia Republicana a los estudiantes, y más ferozmente contra quienes se solidarizaban afuera en contra del desalojo. En esto no podemos más que estar de acuerdo.

Nuestras diferencias con los compañeros

Pero el problema que vemos es que en el balance general, los compañeros reivindican la ocupación como un acierto, dicen que la represión fue desastrosa y que fracasó en forma estrepitosa, y afirman que gracias a esta medida de ocupación, volvió a resurgir la lucha por la educación.

Lo primero en que no coincidimos es en que la represión fue un fracaso. Creemos lo contrario. La represión obligó primeramente al desalojo, que era el objetivo del gobierno, y además criminalizó la protesta procesando a un grupo importante de luchadores que están al día hoy cumpliendo medidas alternativas a la prisión, es decir, trabajos comunitarios.

Inteligencia fichó e identificó a muchos de los participantes, y la justicia puede ahora procesarlos con prisión frente a cualquier manifestación.

Esto fue así, justamente porque el gobierno aprovechó muy bien el descenso de la lucha, y logró reprimir y procesar con éxito, algo que no fue posible en las ocupaciones que se dieron en medio de la lucha masiva de magisterio, por ejemplo.

En cuanto a la afirmación de que luego de la ocupación habría un resurgir de la lucha y que la misma habría vuelto a las calles por la educación y el 6%, tampoco creemos que sea así. Las asambleas de maestros y docentes levantaron los paros. No hubo movilizaciones masivas posteriormente. Fueron movilizaciones de vanguardia (en las cuales participamos y desde el Centro de Estudiantes de Psicología impulsamos una declaración en rechazo a la represión del gobierno) y el eje central no fue el tema educativo, sino el repudio a la salvaje represión del gobierno.

No hubo posteriormente a la ocupación del CODICEN nada parecido a las 50 mil personas que nos manifestamos junto a maestras y docentes, ni asambleas masivas como se habían sucedido anteriormente y que fueron la base para poder hacer retroceder al gobierno. Más todavía, la burocracia sindical aprovechó la baja del conflicto para firmar los acuerdos rechazados por los gremios de la educación.

Una discusión histórica y estratégica para avanzar en la lucha

Con los compañeros que hacen este balance tenemos una discusión histórica con respecto al método para fortalecer las luchas en la perspectiva de avanzar a un cambio social, de terminar la explotación del hombre por el hombre y avanzar al socialismo.

Y aunque esta discusión en el conflicto docente parece a primera vista no tener conexión con la lucha estratégica, creemos que sí tiene su vínculo inseparable.

Nosotros queremos convencer a las masas de que tomen los destinos en sus manos para avanzar en la pelea. Que ellas sean protagonistas no solo en la lucha, sino en las decisiones de cómo llevarla adelante (como hicieron las maestras y docentes en asambleas multitudinarias). Creemos, como Marx decía, que la clase trabajadora es el sujeto de la historia y son los trabajadores los únicos que pueden romper sus cadenas.  

Nos preocupa también la realidad objetiva, ¿a qué nos referimos? A la situación por fuera de nosotros y de nuestros deseos. Es necesario analizar si la lucha está en ascenso, es decir, cuando hay mejores condiciones, o en retroceso, momento difícil para quienes intervenimos en la lucha. Este análisis nos debería orientar, porque no es la misma política si una lucha avanza, que si hay un retroceso (aunque sea momentáneo). No es lo mismo la pelea logrando una huelga fuerte con 50 mil en la calle, decenas de liceos ocupados y asambleas multitudinarias, que si esto no sucede o retrocede y queda una vanguardia aislada.

No creemos en que un grupo pequeño pueda cambiar esa realidad objetiva, modificando la realidad y empujando al resto. Esta concepción es de la guerrilla y es reafirmada por los compañeros cuando en unos de los pasajes del video citan al comandante Marcos. La guerrilla como método permanente y atajo para la revolución llevó a miles de heroicos compañeros a un callejón sin salida y a la mayoría de sus dirigentes a ocupar puestos en los gobiernos burgueses. Fue el caso de los Tupamaros en nuestro país que terminaron con Mujica, Huidobro y tantos más como brazo represor de los capitalistas,  los Montoneros en Argentina que terminaron apoyando el gobierno de Carlos Menem o el de Dilma Rousseff en el Brasil que hoy aplica un brutal ajuste contra los trabajadores.

 Es muy importante dar esta discusión. Hay toda una nueva y valiosa vanguardia que surge y se está  formando, que solo vivieron años de democracia burguesa y participan de lleno en las luchas de todos los días. Nosotros creemos que no hay atajos, que hay que pegarse a las luchas de nuestra clase y construir el partido revolucionario internacionalista si queremos terminar con el capitalismo e iniciar la construcción de una nueva sociedad socialista.

Es con estas decenas de cientos de jóvenes y luchadores queremos discutir este balance, ya que el 2016 augura ser un año de grandes luchas. El conflicto de la educación dejó latente la desconfianza en el gobierno y en los dirigentes sindicales que le hacen los mandados, y mostró que el camino a seguir son las asambleas masivas para garantizar la democracia obrera que permite fortalecer la lucha y darle las mayores posibilidades de triunfo.

 


La Unidad Popular, al margen del conflicto

Mención aparte merece la dirección de la Unidad Popular. Durante el conflicto educativo estuvo totalmente al margen. Siendo la principal referencia “de izquierda” por fuera del Frente Amplio, estuvo totalmente ausente de la lucha. Y es que la dirección de la UP, y especialmente la del 26 de Marzo (el partido ampliamente mayoritario de la UP), tiene la política de “no participar” en los sindicatos del PIT-CNT, ni en las luchas de esos gremios, por que tienen su propia “central”.

Con esta lógica dejaron a maestros y docentes presos de esas direcciones traidoras que ellos mismos denuncian. En lugar de conformar agrupaciones clasistas que disputen la dirección del conflicto para construir una dirección combativa y con independencia de clase, (que desenmascare en la lucha a los dirigentes traidores) se abstienen a participar porque consideran que los trabajadores cometen “el pecado” de integrar el PIT-CNT.

¿No podría la UP llevar una buena columna para intervenir con fuerza en las marchas, denunciando al gobierno, a la burocracia, y  por ese camino llamar a construir una dirección alternativa, con independencia de clase y consecuente?

Pero la UP no solo se abstuvo en la pelea sindical, sino que además, cuando los estudiantes y docentes se movilizaban contra la represión en el CODICEN, decidieron convocar un acto aparte al mismo tiempo, “contra la carestía”. La lucha de clases parecía pasarles por la espalda.

Este sectarismo sindical, se contrasta con el oportunismo en su política parlamentaria, donde se limita a presentar proyectos y “recibir en su despacho” algunos reclamos.

 No utilizan el parlamento como caja de resonancia de las luchas y de denuncia a esta falsa democracia, sino que en los hechos siembra expectativas de que desde el parlamento se pueden solucionar los problemas de los trabajadores.

Eduardo Rubio (diputado de la UP), podría haber aparecido en las marchas y en la lucha de la educación para dar apoyo y aportar al fondo de huelga, pero no fue así. ¿No se puede integrar los sindicatos del PIT-CNT, -ni ir a las movilizaciones y  marchas convocadas por este- pero si se puede hacer parte del circo en el parlamento de los capitalistas con una política de adaptación al régimen burgués?

Esta política de la dirección de la UP se apoya, en el fondo, en la concepción de que uniéndonos a la burguesía “progresista” y nacional, los trabajadores podrían obtener mejoras sustanciales dentro del sistema capitalista. Es decir,  dentro del corrupto parlamento burgués y sus instituciones. 

Terminan de esa forma defendiendo a gobiernos como el de Maduro en Venezuela, el de Evo en Bolivia o Correa en Ecuador, a pesar de la crisis cada vez más clara, producto justamente, de gobernar para la burguesía dentro de sus instituciones.

Esta política es la que hace tener a la dirección de la UP el eje en la intervención parlamentaria, a la que supeditan el resto de sus actividades. Si podemos obtener mejoras de fondo y hasta tener gobiernos “revolucionarios” en el parlamento y las instituciones de la burguesía ¿por qué no tener nuestro eje de intervención en esas instituciones?

Pero esta política no es nueva. Es la política que desde su fundación el Frente Amplio llevó adelante, y de la cual vemos sus resultados. Los compañeros de la UP -que dieron un gran paso al romper con el FA-, no sacan las conclusiones necesarias de ese proceso, y siguen reivindicando la unidad en un frente político común con la burguesía “progresista”, liquidando así la independencia política de la clase trabajadora.

Sin dudas los militantes de la UP deberán sacar conclusiones sobre esta peligrosa política de su dirección.