Ante el fallecimiento de Guillermo Chifflet

El pasado domingo 25 de abril, conocimos la noticia del fallecimiento del reconocido militante e histórico dirigente del Partido Socialista Guillermo Chifflet, a los 93 años de edad.

Desde IST lamentamos su pérdida y enviamos un fraternal saludo a sus familiares y amigos.

Quisiéramos, además, hacer un humilde homenaje a este veterano socialista que nos dio un ejemplo claro, lúcido y valiente cuando, en el año 2005, renunció a su banca de diputado, para manifestar su oposición a la intervención de las tropas uruguayas en las fuerzas de ocupación de la ONU (Minustah), que invadieron la república hermana de Haití.

Las tropas uruguayas participaban de la Minustah, mal llamadas “Fuerzas de Paz”, que estaba dirigida por Brasil, en apoyo a la política de ocupación y explotación de EE.UU. que violaba históricamente el derecho a la autodeterminación del pueblo haitiano.

El Parlamento uruguayo fue convocado para votar la permanencia de las tropas uruguayas en la Minustah. El acuerdo era un hecho entre los legisladores de los partidos Colorado, Nacional y el Frente Amplio.

Pero en esta oportunidad, no hubo unanimidad. Un legislador se opuso a avalar la intervención sobre Haití. “Ir a hacer el trabajo sucio del imperio a Haití es repugnante”, manifestó Chifflet. Tenía opciones. Pero no hizo uso del voto “por obediencia partidaria” ni se retiró vergonzantemente de sala. Simplemente, tuvo un gesto claro, desafiante: no levantó la mano.

Ese fue Guillermo Chifflet, el veterano que desde niño había aprendido las lecciones de solidaridad y militancia concreta en su Villa del Cerro, histórico barrio de inmigrantes que fue creciendo al calor de las luchas de los obreros de los frigoríficos y de las obreras textiles.

Nosotros no compartimos todas sus posiciones políticas, pero sí reivindicamos su voto negativo a la ocupación de tropas en Haití y su consiguiente renuncia a la banca, rompiendo con la claudicación de los representantes parlamentarios que «acataron», en nombre de la unidad, votar el pisoteo y ocupación al pueblo hermano de Haití.

Y esa actitud de principios, de coherencia entre el pensar y el actuar, de solidaridad antiimperialista, tan difícil de encontrar entre nuestros parlamentarios y los de toda Latinoamérica, debe ser conocida y homenajeada por la multitud de jóvenes que hoy se están acercando a las ideas y a la militancia socialista.

¡Hasta el socialismo siempre, compañero Chifflet!


Eduardo Galeano se refirió a esa digna decisión de Chifflet y escribió:

Él se entregó al Partido Socialista en cuerpo, alma y sombrero, y siempre siguiendo el recto camino, el que conduce a la libertad de conciencia y no al deber de obediencia.

Pagó un alto precio. A la hora de elegir entre su banca de diputado y su libertad de conciencia, renunció a la banca y a todo lo demás.

Parecía que esa actitud iba a condenarlo a la soledad … (Pero) el Flaco no camina solo. Su ejemplo tampoco.”