Teoría, las luchas y la revolución

Los trabajadores de la industria son testigos, en los diferentes procesos de la producción, de los avances en la ciencia y la técnica. En el transporte, hemos pasado de trenes tirados a caballo, pasando luego por el tren a vapor que transformará ese vapor en energía mecánica y dará así movimiento a la locomotora que arrastrará tras de sí al resto de los vagones. Luego conocimos los trenes a combustible, los eléctricos, etc. La teoría en la invención, la adquisición de conocimientos con las ciencias, la física y la mecánica, la informática y la robótica, entre otras, fueron teorías que llevadas a la práctica dieron un enorme impulso al desarrollo humano en todos los campos.

¿Qué pasa en el terreno de las luchas, los cambios revolucionarios y el partido?

En el terreno de la historia, las ciencias sociales, en el pensamiento y la filosofía, las clases dominantes nos quieren mantener -si pudieran- en la época del tren tirado por caballos. No quieren que los trabajadores tengamos tiempo para leer, para conocer las diferentes teorías, los avances científicos y las leyes que rigen el estudio de la sociedad y de las revoluciones.

Es por ello que, cuando Marx y Engels elaboran su teoría científica sobre el funcionamiento de la sociedad capitalista, son perseguidos, censurados y difamados desde las clases dominantes y obligados al exilio. Esto les sucedió ya que pusieron al descubierto que el aumento creciente del capital era extraído de la plusvalía (las horas de trabajo no pagas) y documentaron y demostraron que “la historia de la humanidad es el producto de la lucha de clases”. Pero no se detuvieron allí, sino que además señalaron quién sería el sujeto social de la futura revolución: la clase obrera. Con esto asestaron un enorme golpe a los relatos de la naciente burguesía y sus mentiras sobre las bondades de la nueva sociedad.

Engels, ya desde 1874, al escribir sobre la importancia que el estudio de la teoría tiene para el movimiento revolucionario, reconoce no solo dos formas de la gran lucha de la socialdemocracia: la política y la económica —como se suele creer—, sino tres, colocando a su lado también la lucha teórica.

Podemos verlo en las siguientes citas, todas tomadas del texto escrito por Lenin conocido como “Tres partes y tres Fuentes integrantes del marxismo”:

    • “El materialismo histórico de Marx es una enorme conquista del pensamiento científico. Al caos y la arbitrariedad, que imperaban hasta entonces en los puntos de vista sobre historia y política, sucedió una teoría científica asombrosamente completa y armónica, que muestra cómo, en virtud del desarrollo de las fuerzas productivas de un sistema de vida social surge otro más elevado; cómo del feudalismo, por ejemplo, nace el capitalismo.” (…)
    • “Después de haber comprobado que el régimen económico es la base sobre la cual se erige la superestructura política -las instituciones-, Marx se entregó sobre todo al estudio atento de ese sistema económico. La obra principal de Marx, El Capital, está consagrada al estudio del régimen económico de la sociedad moderna, es decir, la capitalista”. (…)
    • “Cuando fue derrocado el feudalismo y surgió en el mundo la “libre” sociedad capitalista, en seguida se puso de manifiesto que esa libertad representaba un nuevo sistema de opresión y explotación del pueblo trabajador. Como reflejo de esa opresión y como protesta contra ella, aparecieron inmediatamente diversas doctrinas socialistas. Pero el socialismo originario era un socialismo utópico. Criticaba la sociedad capitalista, la condenaba, la maldecía, soñaba con su destrucción, imaginaba un régimen superior, y se esforzaba por hacer que los ricos se convencieran de la inmoralidad de la explotación”. (…)
    • “Pero el socialismo utópico no podía indicar una solución real. No podía explicar la verdadera naturaleza de la esclavitud asalariada bajo el capitalismo, ni descubrir las leyes del desarrollo capitalista, ni señalar qué fuerza social está en condiciones de convertirse en creadora de una nueva sociedad”. (1)

Por eso, desde IST reivindicamos que solo el estudio del marxismo y de las revoluciones pasadas por parte de los trabajadores, los luchadores y los intelectuales, les permitirá dar una dura batalla contra las ideas utopistas, reformistas y anarquistas y así se podrán colocar las bases sobre las cuales es necesario construir el partido revolucionario.

Los trabajadores, las trabajadoras y los estudiantes tienen en sus manos la enorme tarea de estudiar la teoría y las leyes que rigen la revolución, para avanzar en su lucha por la construcción del partido revolucionario –obrero, socialista e internacionalista- que derrote al capitalismo no solo en un país, sino en el mundo entero.

 

1) Lenin – “Tres Partes y tres Fuentes integrantes del Marxismo”.