Entrevista al estudiante Marcelo Hospitale

Entrevistamos a Marcelo Hospitale estudiante de Veterinaria e integrante de la Comisión Celta de la FEUU

 

 

 

Marcelo relata a nuestra prensa los hechos del Codicen

Rebelión – ¿Quién es Marcelo Hospitale?

Soy Marcelo Hospitale, soy estudiante de la UDELAR, estudio veterinaria y ciencias políticas, milito en la comisión CELTA y en el 21 que es otro colectivo que trata de generar e impulsar pensamiento crítico, esa es mi militancia.

Rebelión – ¿Vos estuviste en la ocupación del CODICEN, que pasó cuando llegó la policía.?

Marcelo – Yo estuve en los 5 días que se fue desarrollando la ocupación, brindando solidaridad desde la puerta, nunca ingrese a lo que sería el edificio. Todos los días estuve en la puerta, iba a comprar comida, siempre en solidaridad.

El día 5  de la ocupación-, día martes 22 de setiembre a las 18 horas, había llegado una intimación al desalojo impuesta por –el Ministro de Trabajo- Murro. Eso ya fue violento ya que las personas del ministerio de trabajo no entablan dialogo y simplemente vienen a dejar esa intimación al desalojo y les arrojan las hojas del desalojo a la cara de los chiquilines, que querían dialogar y que estuviera el abogado para realizar ese proceso.

A partir de ese momento se empiezan a disponer las fuerzas policiales en distintos puestos, se empieza a apreciar la atmósfera, que cada vez se iban sumando más personal del ministerio del interior de distintas divisiones. El ambiente se entra a crispar porque la gente ya sabía que estaban sacando intimación, empiezan a plantearse el operativo policial, y entonces la gente va desarrollando una preocupación mayor, más porque ya el sábado a la noche existió un episodio de cerco policial.  No permitían que ingresaran comida -para los estudiantes-, pero con solidaridad se pudo resistir estos dos días.

La gente se empezó a agolpar en la vereda mucho más que en los días previos por la intimación de desalojo y por el ambiente generado por las fuerzas policiales que se empiezan a disponer en el lugar. A eso de las 20:30 – 21:00 llego Faroppa, cosa que sorprendió a todo el mundo porque sabemos que fue vice ministro del interior y actualmente ocupa el puesto de director del Instituto de Derechos humanos.

En ese momento lo recibe Pablo Girano que es el abogado de los secundarios y lo que plantea Faroppa es que viene puramente para verificar que el proceso de desalojo, que ya era un hecho, se diera en términos pacíficos y entablan un dialogo.

Esto escapa a lo que se dice en los informes posteriores, sobre el rol que fue a cumplir, ya que en los informes dice que el Instituto Nacional de Derechos Humanos fue en rol de observador y no el rol de mediador, que fue el que realmente ocupó.

El dialogo entre Faroppa y Girano duro algo así como hora y media, comenzó cuando llegó y terminó cerca de las 22.

Fue un circulo de negociación publico, donde Faroppa, dos autoridades del ministerio del Interior, una de ellas el subjefe de policía nacional por un lado y por otro Pablo Girano y dos secundarios que constantemente subían y bajaban reportando el avance de la negociación.

Este proceso va madurando hasta que se llega al acuerdo donde los estudiantes iban a entregar todos los pisos que no fueran del Codicen. Esto es que de los 12 pisos, solo ocuparían los 4 de Codicen. A este acuerdo, lo reciben los chicos y se iban a empezar a aprontar a entregar los distintos pisos, tomar sus cosas, barrer, etcétera, y este fue el último punto dentro del proceso pacífico, porque cuando ellos suben, de un momento a otro se escuchan gritos.

Gritos que decían “Entraron los milicos” y ahí se desata el caos. La policía entró por la puerta lateral, una puerta que da al estacionamiento lindero, que era una puerta que no teníamos prevista. La puerta principal que nosotros estábamos se abrió para ingresar, porque no nos hacíamos la idea de que la policía ya estaba en el hall, y ya estaban formando dos cordones, limitando el ingreso por la puerta de atrás, bloqueando el acceso del hall y otra limitando el acceso desde libertador.

Entonces no se podía acceder al ascensor ni a la escalera para los pisos de arriba. La puerta de colonia estaba cerrada. La de libertador era la puerta que tenia transito, era la que se circulaba, asi que se abre la puerta desde libertador para poder ingresar y nos sorprendemos con que estaba lleno de policías bloqueando con escudos, y desde arriba se escuchaban a los chiquilines que gritaban “socorro, están los milicos”.

El ambiente ya estaba crispado, y la republicana que estaban afuera empezando a hacer su operativo, la gente que estaba queriendo entrar y no podía porque estaban los policías, gente que estaba en la vereda, y por el estacionamiento se empieza a escuchar gritos “UOH, UOH, UOH”, golpeando el escudo y pisando fuerte venían los policías desde la esquina desde el estacionamiento, y a la altura de la entrada del estacionamiento, paran, se reordenan y vienen a pelotón armado, la idea que le vemos es la de “córrete o te pasó por arriba”.