ELECCIONES: El triunfo del Frente Amplio, segunda vuelta y perspectivas

ELECCIONES

El triunfo del Frente Amplio, segunda vuelta y perspectivas

Pasada la primera vuelta de las elecciones, la victoria conseguida por el Frente Amplio fue muy clara: con casi un 17% de ventaja sobre el Partido Nacional y obteniendo por tercera vez consecutiva mayoría parlamentaria (con el 47,8% de los votos). El Frente Amplio ganó en 14 de los 19 departamentos, incluso en bastiones de colorados o blancos como Salto, Cerro Largo o Rivera, mientras que los partidos históricos de la derecha patronal se estancan (Partido Nacional) o se hunden (Partido Colorado). Y además de esto, se da un hecho inédito: hacía 60 años que un partido no conseguía mayorías parlamentarias en tres períodos consecutivos.

El Frente Amplio sale fortalecido de estas elecciones, con una votación que no auguraban ni las encuestas más alentadoras, y que ni siquiera los propios dirigentes frenteamaplistas esperaban. La buena votación del FA y la muy mala votación de la derecha tradicional, deja una segunda vuelta resuelta de antemano, si es que el escenario no cambia bruscamente antes del 30 de noviembre, cosa que parece poco probable.

¿Cómo logrará el Frente Amplio este tercer gobierno?

El Frente Amplio se apoyó principalmente en algunas concesiones al movimiento de masas, que pudo hacer gracias a un contexto internacional de gran crecimiento económico en nuestro continente en la última década. Esto le permitió otorgar algunos aumentos salariales, que aunque insuficientes, significaron una pequeña mejoría en relación a la debacle de 2002. En este contexto, pudo reactivar la negociación colectiva y presentarla como un “logro” del gobierno. Lo mismo hizo con el asistencialismo otorgando un dinero mínimo a los sectores más empobrecidos, que si bien no soluciona ni achica la brecha social, permite poner parches a necesidades apremiantes, y que también se traduce electoralmente, pues este sector siempre excluido antes no tenía “ni eso”. Esto ha sido incluso una política común de todos los gobiernos “progresistas” e incluso de derecha, para darle un barniz social a su política. 

Junto a esto, la aprobación de algunas leyes que se destacan, como el matrimonio igualitario, la regulación del trabajo doméstico, la ley de ocho horas del trabajo rural, la ley de aborto, la ley de responsabilidad penal empresarial, la legalización de la marihuana; fueron mostradas por el Frente Amplio como sus “grandes logros”. El Frente Amplio capitalizó como suya la aprobación de estas leyes por las cuales en muchos casos, los trabajadores y sectores populares venían luchando desde hacía años.

El Frente Amplio utilizó un discurso que planteaba “no volver atrás”, porque se podrían “perder las conquistas” ante un posible triunfo de la derecha tradicional. Recordaba las épocas de crisis y las gestiones antiobreras de blancos y colorados que los trabajadores conocemos y sufrimos en carne propia. Se apoyaban de esta forma, sobre el justificadísimo rechazo a blancos y colorados que los trabajadores y sectores populares tenemos después de décadas de sus gobiernos patronales y represores.

La campaña del FA hizo foco entonces, solo en las pocas medidas que le permitían mostrarse “a la izquierda” de la derecha tradicional. Y se colocó como salvaguarda de esas conquistas, cuando en realidad los únicos capaces de defender cualquier conquista son los trabajadores y el pueblo movilizado, contra cualquier gobierno, sea cual sea su color.

Pero de esta forma, el Frente Amplio logró una muy buena votación (manteniéndose casi igual que en las elecciones de 2009), pero no por grandes esperanzas de cambio, sino, en general, por ser el “mal menor”. Muchos compañeros no tenían ni tienen grandes expectativas en un tercer gobierno del Frente Amplio, pero ante el legítimo rechazo que causan los viejos partidos tradicionales y la figura de la dinastía de los Lacalle, terminaron optando por votar al FA.

Una derrota de la derecha tradicional

Sin duda, la derecha sale derrotada nuevamente en las urnas. El Partido Colorado es el que sale peor parado con una votación del 12,9% y una crisis interna muy profunda. Este histórico partido de los patrones que ha sometido durante décadas a los trabajadores y el pueblo; con un discurso y una postura conservadora sin tapujo, con Pedro Bordaberry  -hijo y defensor de su papá, el exdictador Juan María Bordaberry- proponiendo abiertamente el aumento de la represión, promoviendo la baja de la edad de imputabilidad… todo con el viejo discurso de “combatir la inseguridad”. Este nuevo duro golpe, deja al Partido Colorado como lo que es: un rejunte de dinosaurios políticos.

Por otra parte, el Partido Nacional con su megacampaña montada “por la positiva”, no tuvo efecto. El Partido Nacional casi se mantuvo igual que en las elecciones pasadas (de 29,9% en las elecciones de 2009 a 30,9%). Ni Lacalle Jr ni Larrañaga pudieron ocultar su decepción, pues esperaban una votación mucho mayor como incluso le auguraban las encuestadoras, lo que hubiese dejado al PN mejor parado para la segunda vuelta. Su trampa y su discurso mentiroso de la renovación no logró calar; su muy leve crecimiento es una bofetada para este otro partido histórico de la patronal.

Así, las ilusiones de estos viejos partidos de volver al gobierno, o al menos de tener una mejor votación, se vio esfumada, y no pudieron capitalizar el desgaste de estos diez años de gobierno frenteamplista.

¿Los gobiernos del FA han sido un modelo alternativo?

Pero la dirección del FA que hizo campaña posando “a la izquierda”, ha actuado como la derecha en estos diez años de gobierno. Así fue cuando se recibió con honores al asesino Bush, y se intentó firmar un TLC con EE.UU. Es la dirección del Frente Amplio la que le abrió las puertas al capital extranjero, exonerándolos de impuestos, como sucedió con UPM-Botnia, con Montes del Plata, con la minería a cielo abierto y con las zonas francas. También se promovió la forestación y la sojización, permitiendo así la venta de tierras a manos extranjeras que llegan casi a un 30% del suelo.

El FA tuvo que dejar en silencio en esta campaña la nefasta política que culminó con la liquidación de PLUNA (comenzada por colorados y blancos) y la investigación judicial de altos funcionarios por actos de corrupción y abuso de funciones. Tampoco se tocó la grave situación en la gestión de la salud estatal a través de ASSE, o la falta de respuesta a los temas de la educación. Finalmente,  no dijo una palabra de su vergonzante política sobre DDHH que impidió la anulación de la ley de impunidad y creó cárceles VIP para los torturadores. Muy por el contrario, ahora en plena campaña, Mujica pide prisión domiciliaria por una recomendación de la Cruz Roja que los Familiares ya están repudiando.[1] 

Y ahora, algunos dirigentes ya han comenzado a hablar del enlentecimiento de la economía y la necesidad de aumentar la productividad y atar los salarios a ello (es decir, no que el salario aumente conforme aumenta el costo de vida, sino conforme aumente la ganancia de los patrones). También hablan de reconsiderar un aumento en la edad de jubilación y de entregar vouchers en la enseñanza, lo que significa profundizar su privatización.

Todo esto se da en un marco internacional de crisis capitalista que sin duda comenzará a impactar y a sentirse más en nuestra región y en nuestro país en el próximo período. Pero si en un país que está en bonanza económica, el costo de vida es altísimo y los salarios no dan para el alquiler, la vestimenta, la comida… ¿qué podemos esperar en un contexto de desaceleración?

En síntesis, están preparando el terreno para que la crisis de los capitalistas la paguemos los trabajadores.

Es por ello, que sostenemos que en realidad no existen dos modelos, sino que ambos candidatos defienden, aunque con matices, el mismo modelo económico capitalista al servicio de las empresas y las multinacionales.

El país dividido y el balotaje

Nosotros entendemos que la división del país no se da entre el Frente Amplio y los Partidos tradicionales. La división se da entre los trabajadores, los sectores populares, lo jóvenes trabajadores y los pobres, de un lado, y los patrones, los banqueros y los dueños de la tierra que están amasando fortunas, por otro.

Ni Vázquez ni Lacalle, que disputarán la presidencia en esta segunda vuelta, van a plantear esta realidad. Ambos ya están hablando de la necesidad de dialogar, de buscar acuerdos para gestionar el capitalismo. Tienen total acuerdo de querer “gobernar en paz” mediante el pago puntual de la deuda externa, garantizando las ganancias millonarias de las multinacionales y exonerando de todo impuestos a los grandes capitalistas del agro, mientras sueltan algunas migajas para los de abajo, siempre y cuando la situación se los permita.

Pasadas las elecciones finales del 30 de noviembre y cuando se esfume la falsa polarización, quedará más claro el gobierno de diálogo y de “unidad nacional” que el propio Frente Amplio ya está preparando junto a la “oposición” blanquicolorada, al igual que en las elecciones de 2009, cuando Mujica integró al gobierno a dirigentes blancos y colorados otorgándoles cargos en ministerios, en comisiones de seguridad y educación, etc.

 Vázquez ya afirmó en su discurso del 26 de octubre que “La mayoría parlamentaria no debe servir para imponer; sino para convocar al diálogo con más fuerza, para buscar juntos los temas más importantes de los que podemos construir desde el inicio políticas nacionales conociendo y asumiendo nuestras diferencias.” [2]

Por eso, desde IST y la LIT, donde en la primera vuelta hicimos campaña y llamamos a votar al PT/lista 1917 para defender la independencia de clase y un programa de ruptura con el capitalismo, ahora en la segunda vuelta, coherentes con nuestra posición, llamamos a anular el voto como señal de rechazo a este modelo capitalista que ambos candidatos representan e impulsan más allá de pequeños matices.

Debemos organizarnos y prepararnos  para dar una gran batalla contra los ataques de las patronales que intentarán que la crisis la paguemos nuevamente los trabajadores y los pobres.

La buena cantidad de votos a la izquierda por fuera del FA sumado a la cantidad de votos en blanco y nulo; reflejan, en forma distorsionada, que un sector, aunque todavía minoritario, está comenzando a sacar conclusiones de estos diez años de gobierno del FA, y busca alternativas por la izquierda, lo que abre un mejor escenario para la izquierda revolucionaria en nuestro país.

Será al calor de las próximas luchas –y no de las elecciones- que se podrá construir una nueva alternativa obrera y socialista, independiente de la burguesía y sus partidos. Desde IST y la LIT, nos ponemos al servicio de esta gran tarea y te invitamos a sumarte junto a nosotros para construir el Partido y la Internacional de las luchas y el socialismo.

 

 

[1] http://www.subrayado.com.uy/Site/noticia/38660/familiares-rechaza-prision-domiciliaria-para-exmilitares-presos

 

[2] http://www.espectador.com/documentos/Vazquez.pdf