
Agradecemos a la reconocida académica y docente de Facultad de Humanides, Alma Bolón por autorizarnos a reproducir su importante texto que aporta al actual debate:
El extraño caso de la agrupación antiimperialista que perseguía mujeres al baño
Quizás algunos de ustedes se hayan enterado de que, luego de varias postergaciones, el Consejo de Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación votó por unanimidad el pedido de revocación, presentado por la agrupación estudiantil 21 de Junio, del convenio marco entre la Universidad de la República y la Universidad de Tel Aviv, coprotagonista del genocidio que comete el Estado de Israel en Palestina. Obviamente, la votación en Fhce necesita su tratamiento y aprobación en la Universidad toda, trámite por ahora trunco.
Sin embargo, en la sesión inmediata siguiente del Consejo de Fhce, el Consejero estudiantil electo (en noviembre de 2025) de la agrupación 21 de Junio, Nicolás Bonilla, y otros cinco integrantes de esta agrupación, fueron sancionados con dos años de privación de toda actividad académica (o seis meses, dos de entre ellos). Las acusaciones tienen que ver con “inconductas” de los integrantes de esta agrupación: acoso, hostigamiento, discriminación por religión, sexo, edad. La oportuna sanción cae luego de más de dos años de duración del sumario administrativo.
Como docente, fui contemporánea de la apertura del sumario administrativo y, como docente, quise hablar con los estudiantes de la lista que hicieron las denuncias de acoso, violencia, hostigamiento contra los estudiantes de la 21 de Junio. En todos los casos que hablé con los integrantes de la lista estudiantil acusadora, se me respondió con amabilidad pero con vaguedades e imprecisiones: los de la 21 de Junio son violentos, machirulos, acosadores. Ante mi insistencia por conocer ejemplos concretos, se me decía que no valía la pena.
Ahora, finalmente, gracias a la entrevista de Reactiva, pude oír las acusaciones, en algunos casos con las voces distorsionadas a pedido de los declarantes anónimos. Sin embargo, encuentro la misma vaguedad y las mismas imprecisiones, sobre todo basadas en sensaciones de pánico, somatizaciones, aprehensiones y pesadillas ocasionadas por los integrantes de la agrupación 21 de Junio en las estudiantes. (Sin embargo, ninguna de las voces acusatorias nada dicen sobre las violencias y presiones ejercidas contra las tres Consejeras estudiantiles electas, tres muchachas, de la 21 de Junio.)
A mi modo de ver, el asunto es delicado, puesto que el ángulo de ataque elegido, hoy en día, parece gozar de absoluta impunidad: puede decirse cualquier cosa, y esto se vuelve “un hecho”, porque “así lo sentí/viví yo”.
Más allá de las consecuencias en el presente caso, amalgamar la agrupación estudiantil que en los últimos veinte años objetó y criticó con fundamento la llamada “Segunda Reforma” (plan Bologna) instalada por el rector Arocena, se opuso a UPM2, a Aratirí, al paso a la virtualidad luego del fin de la declaración de pandemia, a las Afaps, a la Luc, a la reforma jubilatoria, y al genocidio en Palestina, con un grupo de machirulos que corretean mujeres al baño, más allá de este efecto de amalgama y descalificación, queda el triste papel que hoy parece corresponder al feminismo, devenido pañuelo de lágrimas pronto para ser extendido y luego tirado a la papelera (este pañuelo de lágrimas es un kleenex).
Propongo oír la totalidad de la entrevista, larga pero ilustrativa. Pido atención, en particular, a lo que dice Nicolás Bonilla acerca de los funcionarios de vigilancia de Fhce que declararon no haber visto, en las cámaras que llenan la facultad, rastro alguno de las persecuciones al baño de mujeres, leit motiv de las acusaciones.
