Foto – Liceo del Interior

Rebelión abre sus páginas y la web

Opinión: Cosas que pasan en los liceos y UTUs

Escrita por Darío y Giancarlo, docentes de secundaria.

Las problemáticas que enfrentamos los/as profes son muchas. Hay liceos que se llueven y falta calefacción. Muchos docentes estamos en 3 o 4 liceos diferentes, eso hace que no terminemos de conocer ni siquiera nuestro propio lugar de trabajo y a nuestros compañeros.

Por otro lado, no se nos brinda ningún insumo para nuestro trabajo. Precisamos una partida extra para materiales de clase: marcadores, fotocopias. Y sino, que, como mínimo, aumenten $1.000 el sueldo con este fin. El 66% de los docentes pidieron licencia médica al menos una vez en el año (datos del 2025, oficiales de ANEP). Esto es todo un indicador del estrés que genera la labor docente en la actualidad

Al respecto, un profesor escribió lo siguiente:

“¿Puede mejorar la educación con docentes cansados (nos siguen quitando días de descanso, acortando los necesarios asuetos), saturados (seguimos enredados en un mar de instancias administrativas) y con salarios congelados (lo cual lleva a sobrecarga de horas para poder vivir con cierta dignidad en el país más caro de la región)?

La respuesta es tan obvia que es insólito que no vean el problema. Se sigue pensando que el centro de todo es el estudiante (y hay que darle simplemente más días de clases) y,entonces, el docente queda desplazado a un lugar secundario, complementario, y ahí cometen el error que gobierno tras gobierno se repite.

Si priorizan las condiciones de trabajo de los profesionales de la educación, si cuidan su salud mental con los debidos descansos, si apuestan a salarios que eviten el interminable tour de horas e instituciones, la educación mejorará en su calidad y ahí sí realmente los estudiantes serán el centro del sistema educativo. Cuiden a los docentes y estarán cuidando a los estudiantes. No es difícil de comprender.”

La violencia y miseria social empieza a verse cada vez más dentro de las aulas. Por ejemplo, en el Liceo 65 ingresó una bala perdida en julio del 2026. Esto era impensable hace 15 o 20 años. La podredumbre en los barrios pobres (narcotráfico, guerras entre bandas) tiene consecuencias terribles en los centros educativos.

Por toda esa situación social, en los salones de clase no suele reinar un buen clima y tenemos muchos estudiantes que son cada vez más agresivos e hiperactivos, consecuencia de las graves problemáticas sociales no resueltas en los barrios.

Celulares y desmotivación

Como otro producto de esto, está el tema del uso de los celulares, que dificulta mucho la concentración de los gurises; cada vez les cuesta mas escuchar y prestar atención, habiendo también falta de motivación. Como señaló una noticia hace un tiempo, el número de adolescentes que piensan que “el liceo no sirve para nada”, ha aumentado en los últimos años.

En ese sentido, la educación a nivel global se ve afectada por el teléfono móvil. En Uruguay eso se refleja en las aulas cuando se reivindica el uso del teléfono como herramienta de comunicación o de investigación; este instrumento se vuelve esencial y sus beneficios y ventajas recién nombrados no cobran tanta notoriedad como las distracciones y el aislamiento que también provocan. Los alumnos solicitan usar el celular cuando finalizan una tarea, o simplemente ignoran el resto de la clase para sumergirse en un mundo propio, de una satisfacción muy personal, aislándose del lugar compartido que habitan en ese momento y que les requiere, como mínimo, su atención. Así, sucede que en clase de repente se oye una carcajada desencajada, que al indagar sucede que alguien se reía de un video que estaba viendo.

La situación preocupa en tanto la preparación para la seriedad que implica la adultez pierde sustancialidad, no es deseada porque el clima de infantilidad que recorre las sociedades occidentales parece no suponer una madurez para desempeñarse en la vida adulta.

De la mano de esto último y como consecuencia, la responsabilidad se vuelve algo muy laxo, flojo y endeble. Si no es exigida por el entorno familiar, entonces otras redes tendrán que hacerse cargo de promover una actitud responsable en las nuevas generaciones.

Esta labor recae en hombros de la educación, que, sin el apoyo de las familias, sin un incentivo siquiera monetario (un peón de obra cobra más que un docente en promedio), debe lidiar no solo con las actitudes desajustadas de alumnos y alumnas, sino con el sostén emocional de desbordes que no son atendidos en las instancias propicias, y además compartir contenidos curriculares y evaluarlos.

Precarización del aprendizaje

Los planes y reformas en la educación, han ido todos en dirección de recortar contenidos y bajar la exigencia. En criollo: que todo el mundo pase de año aunque no sepa nada. El deterioro de la calidad educativa es notorio. Escuelas y liceos son lugares de contención, más que de aprendizaje. Allí los gurises comen y juegan, se los contiene, etcétera. Los docentes (esto incluye a adscriptos), somos bomberos que viven apagando incendios. El espacio “para aprender contenidos y habilidades”, se va acortando cada vez mas, por diferentes motivos.

A las autoridades de la educación solo les importa que los números mejoren. Se pasa de año aunque no se aprenda nada o casi nada. Los gurises llegan a 4° de liceo con niveles de 2° y el ausentismo estudiantil ha crecido, se falta mucho a clases.

Por IST