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Un hecho que merece la mayor atención por parte de los explotados del mundo se está dando en los Estados Unidos. El Socialismo se ha colocado en el centro del debate en el marco de las elecciones de medio término.

Los principales periódicos imperialistas como el Washington Post o el New York Times, se dedican a escribir día tras día diversos artículos y columnas de opinión que dan cuenta de ello. “El Socialismo vuelve a estar de moda”, “La visión de una sociedad sin capitalismo”, “¿Por qué da miedo un giro al socialismo?”, son algunos titulares que pueden leerse en los últimos meses.

Pero la preocupación de los poderosos no se ha limitado a los periódicos, sino que ha llegado al más alto nivel de la clase dominante. «América nunca será un país comunista” (1), declaró el mismo Trump durante el acto por la independencia de los EEUU. Esta no fue una frase aislada. Gran parte de sus discursos electorales están siendo centrados en atacar al Socialismo y el Comunismo.

En el mismo sentido, durante la conferencia reaccionaria “contra el terrorismo de izquierda”, Marco Rubio declaró que: «Estados Unidos no quiere ser un país comunista. Nunca vamos a ser un país comunista. No vamos a permitir que las influencias comunistas socaven nuestra sociedad”.

La pregunta que surge es: ¿qué es lo que está pasando en Estados Unidos para que los principales diarios, los grandes magnates, el presidente y la élite política hayan emprendido esta furiosa campaña contra el comunismo?

Del “Sueño Americano” a la miseria creciente

El antes llamado país del “Sueño Americano” se transformó en una vidriera de la desigualdad obscena del capitalismo.

Por un lado, un pequeñísimo sector de poderosos empresarios acumulan una riqueza cada vez más exorbitante: Ellon Musk, Mark Zuckeberg, Jeff Bezzos, la propia familia Trump, los “tradicionales” Rockefeller, los Koch… Históricamente, se ha conocido a este selecto grupo como las “60 familias”, dueñas de la riqueza de EEUU y explotadores del mundo entero.

Musk es actualmente el exponente más claro de la brutal desigualdad entre ricos y pobres. Con un patrimonio que supera el billón de dólares ha inaugurado la categoría de los “mil millonarios”. Esta persona que vende viajes privados al espacio y que habla de crear una ciudad en la Luna, tiene, él solo, más riqueza que el 46% de la humanidad junta. Se ha calculado que necesitaría más de 2000 años para gastarse su fortuna.

Por si fuera poco, una inmensa cantidad de estos multimillonarios y toda la alta sociedad vinculada a la política, los medios y el espectáculo, incluido el propio presidente Trump, se han visto involucrados por el escandaloso caso Epstein.

Allí salió a la luz que este sector social no solo goza de los mayores lujos y una riqueza sin precedentes, sino que además explotan y abusan sexualmente de la manera más atroz y retorcida a mujeres y niños, amparados en la impunidad de su poder.

Los trabajadores ven esto mientras se enfrentan a bajos salarios, a la precarización laboral, a una salud y universidades que no pueden pagar, a la dura persecución y represión contra negros e inmigrantes.

Se están chocando con que el país capitalista más poderoso del planeta, la potencia económica por excelencia, es incapaz de ofrecerle la más mínima perspectiva de vida digna a millones de trabajadores, de negros, de jóvenes, de inmigrantes, de mujeres.

La poderosa clase obrera de EEUU se pone en movimiento y mira al Socialismo

Esta durísima realidad a la que el capitalismo los está sometiendo ha empujado a la clase obrera a salir a pelear de forma decidida y abnegada.

Las huelgas que se han desarrollado en Estados Unidos en el último período son las más importantes en medio siglo. Se pueden mencionar algunos ejemplos como la huelga de 15mil enfermeras de Nueva York, la huelga de más de 40mil obreros automotrices de las plantas de Stellantis, Ford y General Motors de Detroit, la de 30mil docentes en California y un largo etcétera (2).

A esto hay que sumar tres hechos muy importantes. El primero, la gran pelea de la ciudad de Minneápolis que enfrentó al ICE (policía migratoria). Allí la gente se organizó en las escuelas, en los lugares de trabajo, en los barrios. Hicieron barricadas, organizaron autodefensas, se enfrentaron físicamente a la policía e hicieron movilización y huelgas muy fuertes; siendo la máxima y más avanzada expresión de una lucha que se dio en todo el país.

El segundo hecho fueron las movilizaciones pro-palestinas que incluyeron acampes en las más prestigiosas universidades yanquis. Y el tercero, los millones que salieron a las calles en las diferentes marchas contra el gobierno denominadas “No Kings” (No Reyes).

Es decir que la clase obrera y los sectores populares están dando una gran batalla contra los bajos salarios, contra la precarización laboral, contra la persecución a los inmigrantes, contra el genocidio en Palestina, contra los multimillonarios. Una aguda y cada vez más abierta lucha de clases al interior del imperialismo.

En este proceso de profundas luchas es que un amplio sector de trabajadores y jóvenes comienza a inclinarse con simpatía por las ideas del Socialismo. “El socialismo ya no asusta a muchos estadounidenses”, relata la CNN (4).

Este fenómeno se está reflejando a nivel electoral. Los candidatos de los Socialistas Democráticos de América (DSA, por sus siglas en inglés), perteneciente al Partido Demócrata, están teniendo un éxito electoral tras otro.

Han aumentado considerablemente en cantidad de miembros, han logrado ganar la alcaldía de la ciudad de Nueva York con Zohran Mamdani, así como numerosas elecciones primarias. Un fenómeno que viene creciendo y cuyos resultados están asustando no solo a los republicanos sino a los tradicionales dirigentes demócratas que ven crecer la denominada “ala izquierda” del partido.

La explicación de este fenómeno hay que buscarla en la tenaz lucha de los trabajadores que describimos de forma breve anteriormente. Es la fuerza de su pelea la que ha obligado a poner el Socialismo arriba de la mesa en el principal país imperialista, a pesar de la falta de una dirección verdaderamente revolucionaria, cuya construcción es el desafío que está planteado para la vanguardia proletaria.

El hecho de que amplios sectores de la clase obrera y la juventud de EEUU comiencen a mirar con simpatía el Socialismo es el elemento más importante de la situación actual sobre el que puede desarrollarse esa tarea de importancia superlativa no solo para el proletariado estadounidense, sino de todo el mundo. En ese proceso es que se podrá apartar del camino al imperialista Partido Demócrata y sus dirigentes que no tienen intenciones verdaderas de romper con el capitalismo.

Uno de los textos más emblemáticos e influyentes en la Historia del movimiento obrero, el Manifiesto Comunista publicado por Marx y Engels en 1848, comenzaba con la memorable frase: “Un fantasma recorre Europa. Es el fantasma del comunismo”.

Hoy ese fantasma recorre los Estados Unidos. Y como planteaba el dirigente trotskista argentino, Nahuel Moreno: “(…) la clase obrera norteamericana va a ser una fuerza irresistible cuando se ponga en marcha” (4). Hoy estamos viendo los primeros capítulos de ese crucial proceso.

Fuentes

1) https://www.lasexta.com/noticias/internacional/trump-eclipsa-dia-independencia-eeuu-discurso-maga-centrado-cancer-comunista-hay-que-extirparlo_202607056a4a056fdcb2092ca8c6481d.html

2) Al respecto de las luchas de EEUU, ver la nota: https://www.ist.uy/huelgas-y-luchas-en-estados-unidos/

3) https://cnnespanol.cnn.com/2026/07/08/eeuu/trump-hablando-comunismo-trax

4) Ver libro «Conversaciones con Nahuel Moreno”.

Por IST