Tercer gobierno del FA: las necesidades de los estudiantes y trabajadores siguen planteadas

Editorial Rebelión nº28

Ha quedado instalado el tercer gobierno del Frente Amplio y  Tabaré Vázquez ha asumido como presidente.

Como en los dos períodos anteriores, el FA tiene mayoría parlamentaria en ambas cámaras, lo que le va a permitir contar con la aprobación del Parlamento para sus proyectos. En las elecciones de noviembre la mayoría de los trabajadores, estudiantes y jubilados les han dado su apoyo nuevamente, esperanzados en no “volver atrás” y  mantener las mejoras obtenidas en el terreno democrático y económico.

Sin embargo, en medio de una economía que comienza a enlentecerse y a tener problemas en la región y en nuestro propio país producto de la crisis económica, estas mejoras obtenidas a través de las luchas comienzan no solo a ponerse en riesgo, sino que ya hay indicios de que se pueden perder.

Así,  la empresa láctea ECOLAT  -del grupo peruano Gloria- acaba de despedir a 400 trabajadores y es posible el cierre de la planta. Una situación también crítica están atravesando los trabajadores de Greenfrozen (exCalagua) de capitales argentinos y  los de Calvinor, en el norte del país, quienes desde hace tiempo vienen peleando por los puestos de trabajo.

Por su parte, la histórica Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA)  realizó una marcha hacia Montevideo y un acto para "hacer visible la realidad de desempleo, magros salarios, pésimas condiciones laborales, violación de la legislación laboral, que siguen sufriendo los asalariados rurales, así como, las dificultades que sufren los colonos de la colonia (llamada) Raúl Sendic”.

En la educación

En el terreno de la educación se vuelven a vivir problemas que en estos diez años de gobierno frenteamplista no se han solucionado. Los bajos salarios, las malas condiciones de los edificios y el desorden administrativo, son ya conocidos tanto en Primaria como en Secundaria.

En la Universidad,  la falta de cupos y horarios para cursar materias, así como el  cierre de carreras, son parte de una contrarreforma educativa mercantilista que recorta la Autonomía y viola el Cogobierno.

La perspectiva en la educación es de profundización de estas políticas y así lo confirma el nombramiento de la nueva Ministra de Educación, María Julia Muñoz, considerada una de las figuras duras del gabinete de Vázquez, dispuesta a enfrentar a los gremios de docentes y estudiantes. El propio Vázquez explicó que el nombramiento de Muñoz (ex Ministra de Salud en su primer mandato) ya que confía en su capacidad para “lidiar” con los trabajadores de la enseñanza.

La lucha es el camino para no volver atrás

El derrumbe y la crisis del Partido Colorado y el estancamiento del Partido Nacional, mostraron que los trabajadores tienen muy clara en la memoria la historia de estos partidos y a sus dirigentes de la derecha patronal y represora, que en sus gobiernos sometieron a los trabajadores y al pueblo a constantes ajustes y tarifazos. 

El Frente Amplio que nació en 1971 como una opción distinta en su discurso, ubicándose a la izquierda de Blancos y Colorados, hoy ya no cuenta con la confianza plena de trabajadores, estudiantes y jubilados y su apoyo se limita, como decíamos más arriba, a la defensa de lo conquistado y no querer volver atrás.

Sin embargo esta defensa de lo conquistado y no retroceder se choca en la realidad de lo que es el Frente Amplio, dirigido por una cúpula que actúa a espaldas de sus honestos militantes. Es un frente donde están juntos el obrero y el patrón, un frente de conciliación de clases, donde el poder y las decisiones están en manos de un grupo selecto de políticos que están muy cómodos en sus bancas y con sus grandes sueldos. Ellos piden el voto al obrero, pero gobiernan para los patrones.

Es por ello que el Frente Amplio no sirve para la lucha, porque la política de su dirección, a pesar de los discursos “progresistas” y algunas migajas que deja caer, favorece centralmente a las multinacionales y las grandes patronales. Basta con recordar lo sucedido en PLUNA o los enormes beneficios que tienen los grandes inversores en la industria y en el agro.

Para defender nuestras conquistas, para no volver atrás, necesitamos construir un partido de los trabajadores y sectores populares, sin patrones, ni burócratas, ni generales patriotas. Está  planteada la enorme tarea de poner en pie un partido de nuestra clase, socialista e internacionalista. Con esta herramienta no solo podremos organizar la defensa de las conquistas junto a todos los trabajadores y estudiantes, sino que estaremos construyendo el partido que plantea llevar adelante  una lucha de fondo, anticapitalista y antiimperialista,  por un Uruguay y un mundo socialista.