Pandemia, capitalismo y los trabajadores

Como ya es de conocimiento para todos estamos ante una pandemia que afecta a la mayor parte del planeta, y según algunos especialistas tendrá consecuencias mortales similares a las de la primer y segunda guerra mundial.

Escrito por Jeni y Lorena

El 22 de mayo próximo pasado Martín Hernández (militante revolucionario de la Liga Internacional de los Trabajadores- Cuarta Internacional), realizó una transmisión en vivo1 en la cual afirmó que los efectos sociales de esta pandemia son comparables a los de una guerra ( su análisis también se puede leer en la nota que citamos al pie).

Sí, estamos en una guerra contra el Covid 19, pero en realidad hay dos guerras, una contra el Coronavirus y otra contra los trabajadores y los pueblos del mundo.

Los gobiernos dicen: “estamos en guerra” pero no hacen lo que cualquier gobierno haría en una guerra convencional, que es colocar la producción de las fábricas al servicio de las necesidades de la guerra. En este caso tendrían que obligar a los empresarios a fabricar ventiladores pulmonares y entregarlos a los gobiernos al precio de costo”. 2

Parafraseando a Martín: “No le podemos pedir al gobierno capitalista uruguayo que deje de ser capitalista, pero sí le podemos pedir que actúe como en una guerra”.

Como él afirma “el Covid 19 no es una tragedia (porque es un virus de mortalidad pequeña), el problema es en qué contexto se da, en una tierra semi destruída por el capitalismo”.

En Uruguay, trabajadores y trabajadoras ya veníamos golpeados por las malas administraciones de los sucesivos gobiernos y la falta de una economía planificada. El Observatorio de Seguridad del CINVE (Centro de Investigaciones Económicas), avisó a fines de abril que las medidas de distanciamiento social están dejando en evidencia la existencia de ciertos grupos vulnerables que podrían ver seriamente afectada su capacidad de consumo, más de 310.000 trabajadores quedarían por fuera de la cobertura que ofrece el subsisdio de desempleo, mientras que otros 135.0000, a pesar de contar con la cobertura del sistema, percibirán prestaciones que los situarían por debajo de la línea de pobreza.

El Covid-19, al igual que otros virus como los que generaron la peste bubónica en la edad media o la gripe española a comienzos del siglo pasado, se han cobrado muchas vidas a lo largo de la historia. La diferencia enorme es que en la actualidad la ciencia y la tecnología son capaces de generar las condiciones necesarias como para evitar que una epidemia se convierta en pandemia, pero además de poder brindar la atención necesaria para atender a todo aquel que lo necesite.

Para empezar, existe la posibilidad de testear a toda la población para evitar así nuevos y más contagios. También existe la capacidad de construir hospitales de forma rápida y con toda la tecnología necesaria, así como fabricar de forma masiva respiradores mecánicos.

La lucha contra el Coronavirus es aparente. Nos mienten cuando dicen que el mundo no estaba preparado, ¡tiene que estar preparado con todos los adelantos tecnológicos y científicos que hay!.

Pero, como dice Martín Hernández, así como en las guerras en esta pandemia la economía, la forma de producir, las prioridades deben estar orientadas a garantizar el derecho a la vida y la salud de la amplia mayoría de la población. El problema es que en el mundo y también en Uruguay, “el centro no es salvar las vidas de las personas, es salvar la economía”.

En la edad media, por ejemplo, se logró controlar la pandemia originada por la “peste bubónica” con 2 medidas que parecen simples: cuarentena e higiene. Tal como lo vienen planteando hoy día los expertos en salud para hacer frente al covid-19.

Sin embargo, se ponen frente a nosotros una serie de mentiras para hacernos creer que todo marcha bien, que no nos preocupemos por contagiarnos o enfermarnos. Y así poder continuar con todas las actividades económicas que se vieron afectadas por la pandemia y que es en realidad lo que les preocupa.

Para ellos la cuarentena ha sido sinónimo de pérdida económica, crisis financiera, nunca ha sido vista como medida sanitaria esencial. Al contrario de lo que debería esperarse y como mencionamos más arriba poner la economía al servicio de lo que la población necesita para enfrentar la crisis sanitaria ellos implementan una serie de medidas para enfrentar la crisis económica. Por ejemplo, destinar recursos para solventar a los empresarios por la pérdida de sus ganancias.

Aquí en nuestro país esto ha sido más que claro. Para empezar nunca se garantizó una real cuarentena, mucho menos la realización masiva de test, con lo cual no podemos saber con certeza ni la cantidad de contagios ni la cantidad real de muertes. Como todo parecía “andar bien” ya se está pensando en el retorno a la “normalidad”.

Contrariamente a ello se ha recortado en salud despidiendo personal en medio de una pandemia, en muchos lugares no cuentan con los insumos necesarios tales como máscaras, respiradores mecánicos, ni para la atención de paciente para atender de forma adecuada y protegerse de no ser contagiados y en muchos otros como en el hospital de clínicas solo se limitan a administrar los pocos recursos con los que se contaba.

Frente a las 2 muertes sucedidas en el departamento de Rivera, se anuncia sobre la compra de una 5° ambulancia, y esto mencionado como un gran acontecimiento.

El gobierno uruguayo eligió la “mitigación”, es decir tratar de “aplanar la curva”, quieren evitar que las muertes vengan por el colapso de los hospitales. Pero debemos apuntar a que no haya ni una sola muerte, debemos apuntar a erradicar los contagios y para eso se necesita aplicar la política de “supresión”, es decir acabar con el virus, se necesitan test masivos, cuarentena y aislamiento, pero claro este gobierno no quiere “parar los motores de la economía”. Mientras nuestro presidente juega con las famosas “perillitas” y quiere acelerar el proceso de apertura porque los shoppings no quieren seguir cerrados, los colegios privados no quieren dejar de cobrar las cuotas y son presionados por los padres que exigen una enseñanza acorde al dinero que están aportando, la industria de la construcción y sobre todo la construcción de UPM no se pueden parar. Pero además, y esto es lo grave, si la gente no vuelve a trabajar no hay ninguna ayuda. Por otro lado, muchos trabajadores que han vuelto a sus ocupaciones no tienen las medidas de seguridad necesarias.

Izquierda Socialista de los Trabajadores llama a trabajadores y trabajadoras a organizarse para hacer frente al problema de la seguridad que patrones y gobierno no ofrecen.

Deben realizarse test masivos y destinar todos los recursos económicos para insumos médicos y respiradores. Todos y todas debemos tener la misma calidad de atención de la salud.

La cuarentena no va a parar la lucha de los trabajadores.

1) https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=628385264687671&id=335824943115480

2) Martín Hernández “Coronavirus, guerras y revoluciones” LIT-CI