Negocio y lucro en la educación privada

Cierre y despidos en colegios privados

En estos meses, hemos visto la crisis en la que están sumergidos varios institutos privados de enseñanza. Como sucede en cualquier empresa, los trabajadores son los primeros en pagar la crisis y las “malas gestiones”. El colegio José Pedro Varela tiene una deuda de 3 millones de dólares, sus trabajadores cobraron con atraso sus salarios, una parte enfrentó el seguro de paro y se anunció luego despido de 100 trabajadores… para finalmente anunciar el cierre definitivo.

Los que quedan con su trabajo, se ven enfrentados a tener que aceptar peores condiciones laborales para mantener el empleo. Todo en nombre de “reflotar la institución”. Al cierre de esta nota, también existen versiones de que el colegio

Gabriela Mistral de Malvín, cerraría el 6º año de liceo también por “problemas económicos”. El colegio Nubarian en el Prado, que ya había sido denunciado por sus trabajadores por persecución sindical, ahora deja a 32 profesores sin trabajo al cerrar su liceo.

En el Pinar, Canelones, de los tres centros CAIF de primera infancia, no queda ninguno. Con el cierre del Centro de Atención a la Infancia y la Familia, "Los Mimosos", ubicado en Pinar Norte, centro que trabajaba con niños de 0 a 3 años, los padres se han quedado sin un lugar educativo donde llevar a sus hijos, lo que también aparece como una “mala administración”.

La educación privada se lleva el dinero del Estado

Los centros privados de educación, no solo se financian a través de sus altísimas matrículas. El periodista de Brecha, Marcos Rey, en su artículo “Educación privada, la mano invisible” afirma: “Los centros educativos privados están exonerados de IVA e IRAE, según el artículo 69 de la Constitución. Además, no pagan el impuesto al patrimonio, no realizan aportes patronales, ni pagan tributos municipales, amén de otros subsidios como el transporte. Calcular todas estas renuncias fiscales, nada despreciables, es sin embargo una tarea pendiente en Uruguay.

Si sólo se considera lo que el Estado dejó de recaudar por exoneración de impuestos a la educación privada (IVA e IRAE) se llega, según la DGI, a 3.221 millones de pesos en 2012 (0,32 por ciento del PBI). Esto equivale casi al gasto total de las Asignaciones Familiares del Plan de Equidad (0,37%, según el mides).

En cambio la educación pública aporta 19,5% al BPS y 5% al Fonasa)”. “Desde la reforma tributaria (ley 18.083, de 2007) las empresas que realizan donaciones a instituciones públicas o privadas están exoneradas del 75% del pago del impuesto a la renta (IRAE). Así, de cada 100 pesos que una empresa dona, por ejemplo, a la Universidad de Montevideo (UM), 75 pesos los pone el Estado.”

Las donaciones privadas terminan imponiendo donde se destinan los dineros públicos. Las empresas definen dónde se gasta parte del presupuesto estatal

"En 2012 las empresas resolvieron donar -según consta en la rendición de cuentas casi siete veces más a los liceos privados (Impulso y Jubilar) que a la ANEP, y más del doble a las universidades privadas que a la Universidad de la República (Udelar). Esto a pesar de que el 84,8 por ciento de los estudiantes uruguayos asistió, a centros públicos (preescolar y universitarios), y un 15,2 por ciento a privados.” A pesar de los millones que reciben del Estado, los mercaderes de la educación privada “funden” sus negocios, y se llevan los dineros que todos –sobre todo los trabajadores- aportamos al Estado. El Colegio Varela, por citar un ejemplo, si bien tienen deudas por 3 millones de dólares, mantiene bienes que duplican ese valor superando los 6 millones de dólares. Los centros privados de educación, que son presentados siempre como “la panacea” frente a la desmantelada y atacada educación pública, muestra su verdadero rostro: como en cualquier empresa, mientras las ganancias contentan a sus dueños y directivos, “todo marcha bien”, pero cuando baja un poco esa ganancia, pagan los trabajadores con rebajas de salario, peores condiciones laborales o directamente con el despido.

Por la estatización de toda la educación privada, poniendo fin al lucro

No podemos permitir que la educación tenga precio, no se puede admitir la privatización del conocimiento, ni dar una educación para ricos y quienes pueden pagar, y otra para los que no.

Los socialistas de IST sostenemos que hay que estatizar sin pago todos los centros privados de enseñanza. Todos sus bienes, materiales y funcionarios, deben pasar a la educación pública del Estado, donde la falta de personal e infraestructura es un problema urgente.

Hay que mejorar el salario docente llevándolo a un mínimo de $30.000, y mejorar las condiciones en las cuales se dictan los cursos. Solo de esta manera comenzaremos el camino para revertir los problemas en la enseñanza pública, y terminaremos con el negociado de los mercaderes de la educación privada que lucran con la educación.