Marxismo y materialismo histórico

El materialismo histórico busca la explicación de las transformaciones profundas de la sociedad, no en lo que ella piensa de sí misma, no en la filosofía, sino en la economía, en la forma como se desarrollan las fuerzas de producción y las relaciones de producción. Entendiéndose por fuerzas de producción o fuerzas productivas los elementos materiales movilizados por los seres humanos en su proceso social productivo. Esto incluye a los elementos de la naturaleza, que han sido utilizados desde el comienzo de la historia humana y transformados por el trabajo humano a través de las diversas herramientas y técnicas desarrolladas que, a su vez, también forman parte de las fuerzas productivas.

Escrito por Jeni

Las formas en que se usan estas fuerzas productivas y las relaciones sociales constituidas en este proceso forman ciertas relaciones de producción que condicionan otros tipos de relaciones que se establecen entre los seres humanos: relaciones culturales, políticas e ideológicas.

Podemos decir entonces que lo que los individuos son, y por tanto lo que las sociedades son, coincide con su forma de producir, tiene que ver tanto con lo que producen como con el modo en que producen. Lo que los individuos son depende, por tanto, de las condiciones materiales de su producción.

Hablamos entonces de una concepción materialista de la historia que parte de la base de que todas las explicaciones sobre el orden social parten de la producción, de la forma como esta producción está organizada en las sociedades.

Mientras los historiadores tradicionales toman la historia como historia de las ideas, para Marx y Engels, son las condiciones materiales de vida que se encuentran y la acción de los hombres sobre esas condiciones materiales de vida las que explican la historia. Engels alerta que, así como no podemos tomar que un individuo es, por aquello que él piensa de sí mismo, no podemos tomar una sociedad por aquello que sus ideólogos y dirigentes piensan de ella. Entendiéndolo de esta manera podemos ver que una sociedad es, por la forma en que produce y por las relaciones de producción que se dan entre sus integrantes.

Para producir, el hombre necesita tener una relación con la naturaleza y transformarla, y esa transformación es el trabajo. El ser humano actuando sobre la naturaleza en conjunto genera el trabajo social. Las sociedades reflejan, de forma diferenciada la relación que el hombre tiene con el producto de ese trabajo. Esas relaciones son las relaciones de producción y van a influir sobre la forma en que la sociedad actúa sobre cada una de las clases, cada uno de los sectores en que la sociedad se divide.

La humanidad, a lo largo de la historia, ha pasado por diferentes formas de producción y por lo tanto diferentes relaciones de producción, desde el comunismo primitivo, pasando por el esclavismo de Grecia y Roma que, al desintegrarse el imperio romano entra en crisis y da lugar al modo de producción feudal. Durante el feudalismo se desarrollan pequeños poblados de artesanos y comerciantes que comienzan a crecer y se transforman en los burgos. Nace un nuevo sistema de producción: el capitalismo, en el cual la burguesía controla totalmente la producción y el obrero se ve obligado a vender su única propiedad, que es su fuerza de trabajo.

Para resumir podemos decir que: la concepción materialista de la historia parte de la base de que todas las explicaciones sobre el orden social parten de la producción y de la forma como esa producción está organizada en las sociedades.

El modo en el que esa sociedad produce y el modo cómo ella intercambia esos productos definen el carácter de esa sociedad. Cuando esas relaciones comienzan a no corresponderse más con el desarrollo de las fuerzas de producción de esa sociedad, comienza a haber un choque, comienzan a aparecer cuestionamientos al orden vigente. Esa es la matriz de todas las revoluciones políticas de la historia humana.