Civiles se organizan para enfrentar a al ejercito de Putin
Foto INFOBAE-(REUTERS/Umit Bektas)

septiembre 14, 2022

La exitosa ofensiva ucraniana en Kharkiv (Járkov) muestra el camino para la victoria en la guerra.

Por: Ivan Razin

Las fuerzas ucranianas realizaron una exitosa ofensiva en Kharkiv. Por segunda vez durante la guerra, la clase trabajadora ucraniana forzó a los ocupantes ruso-fascistas[1] a una huida humillante. En pocos días, los soldados del ejército y de las defensas territoriales [ucranianos] liberaron más territorios de los que el ejército ruso había conseguido capturar desde abril. Esto incluyó la liberación de poblaciones importantes como Kupiansk e Izyum, amenazando el abastecimiento desde Belgorod para toda la agrupación [rusa] y forzándola a retroceder precipitadamente. La población de las ciudades y aldeas liberadas de los ocupantes saludó con alegría a los combatientes ucranianos.

Esta ofensiva se da en condiciones aparentemente imposibles. Desde el frente, los ucranianos enfrentan un ejército mucho mejor armado. Los gobiernos occidentales no están suministrando armamento necesario en la cantidad necesaria. En la retaguardia, se está comercializando la ayuda humanitaria, tan necesaria en el frente. El gobierno de Zelensky aprueba leyes contrarias a los trabajadores y de interés de los oligarcas, confiscando los salarios civiles de los combatientes. El éxito de la ofensiva cabe enteramente al pueblo común de Ucrania.

Si todo dependiese apenas del heroísmo, Putin ya habría sido derrotado hace mucho tiempo. La ofensiva ucraniana y la huida de los ocupantes no mostró solo que Putin puede ser derrotado. Mostró también que derrotar militarmente a Putin es la tarea más urgente, y mostró cómo ella puede lograrse.

Dos ejércitos

Foto-elconfidencial.com – Getty/Sean Gallup

En la última edición del nuestro periódico Vyzvalnnaya[2], escribíamos que hay dos fuerzas armadas distintas, desde el punto de vista militar, enfrentándose en Ucrania. Y es precisamente eso lo que se expresó en los recientes acontecimientos en la región de Kharkiv.

Ucrania está siendo defendida por su clase obrera. Ella lucha masivamente por su tierra, por sus casas y por sus familias, sea en el frente, bajo ocupación, o en la retaguardia. Pero le falta armamento pesado.

Por su parte, el ejército de Putin, posee una enorme cantidad de armamento pero no tiene gente para combatir, incluso para usar estas armas. Ni los trabajadores rusos, embriagados de propaganda [gubernamental], quieren ir a la guerra. Putin no consigue movilizarlos hacia las trincheras. Él se ve necesitado a reclutar mercenarios entre marginales y gente muy empobrecida de los rincones de Rusia, y de pueblos aún más oprimidos [que viven dentro de la Federación Rusa]. Las reservas de Putin están limitadas a aquello que resulta de una sociedad en putrefacción. El cocinero de Putin, Prigozhin[3], recorre personalmente las prisiones, recogiendo a los criminales más rudos para enviar al frente. La “valentía militar” de esta escoria humana se expresa principalmente en la capacidad de ocupar ruinas vacías, realizar saqueos, violaciones, usar la brutalidad contra la población de los territorios ocupados. Pero cuando se ven confrontados con una fuerza viva, tal “ejército” comienza a desmoronarse.

Dos tácticas para la guerra

El ejército ruso es incapaz de una guerra móvil: la movilidad implica un buen entrenamiento o una motivación y disposición para morir. Las unidades rusas bien entrenadas ya fueron eliminadas, y la escoria no posee ningún entrenamiento, y mucho menos compromiso, dedicación o ánimo. Para el ejército ruso es conveniente la clásica guerra del siglo XX, con un frente estático y de poco movimiento y la capacidad de bombardear continuamente las posiciones del enemigo a gran distancia y evitar un enfrentamiento cara a cara. Durante la ofensiva en el Donbass, el ejército ruso consiguió imponer este tipo de guerra, resultando en pesadas bajas entre los combatientes ucranianos.

La táctica ventajosa para el lado ucraniano es el combate móvil, con pequeñas unidades bien motivadas, actuando a corta distancia, reduciendo el papel de la artillería, con armamento de producción y uso relativamente simples, imponiendo un enfrentamiento cara a cara y tendiendo a convergir con las acciones de resistencia en los territorios ocupados. En la ofensiva en Kharkiv, los combatientes ucranianos consiguieron imponer con éxito exactamente este tipo de guerra.

La extensión de esta táctica victoriosa en el frente exige medidas adecuadas en la retaguardia

La victoria en Kharkiv es un ejemplo del gran éxito de las tácticas asimétricas, adecuadas para superioridad en combatientes, pero con falta de armamento pesado. Y esta táctica asimétrica de éxito necesita ser ampliada. Para eso es necesario:

  • Garantizar provisiones para la principal fuerza de resistencia –los obreros del frente– y de sus familias en la retaguardia, con todo lo que precisan;
  • Expandir la organización militar sobre la base del principio de las unidades móviles de defensa territorial, que han mostrado su eficacia, además de entrenamiento universal del pueblo en el uso de armas, y armamento del mismo;
  • Enfocar las fábricas en la producción del armamento y de todos los productos necesarios, en el marco de un plan único de defensa nacional.

La política del gobierno ucraniano es la opuesta

Mientras tanto, el gobierno usa la táctica opuesta. En lugar de tácticas asimétricas, apuesta a una guerra simétrica en armamentos, lo que significa grandes pérdidas, estando de antemano condenada a la derrota. En lugar de montar su propia producción de armas y un plan de defensa unificado en escala nacional se queda esperando por armas occidentales que nunca llegan en cantidad necesaria, cerrando empresas ucranianas porque son “no lucrativas” para los oligarcas, y despidiendo obreros, dividiendo a Ucrania en una parte militar y una parte donde “no hay guerra”, como si hubiese dos Ucranias. En lugar de garantizar provisiones a los obreros en el frente y a sus familias en la retaguardia, y de ayudar a los refugiados, [el gobierno] aplica leyes antiobreras, comercializa ayuda humanitaria y alimenta un mercado negro de viviendas. En lugar de ampliar el papel de los escuadrones de defensa territorial, implementar entrenamiento militar universal y el armamento del pueblo, lo que vemos es sobornos de los ricos para no precisar servir en el ejército y un reclutamiento centrado en los activistas obreros, para debilitar las luchas de la clase obrera en las fábricas.

Para el éxito de la clase obrera en el frente, es necesario su éxito también en la retaguardia

Para implementar las medidas necesarias, no se puede confiar en los gobiernos occidentales ni en el gobierno de Zelensky. Es necesario que los trabajadores de Ucrania tomen en sus propias manos la tarea de defender el país tanto en el frente como en la retaguardia.

¡No al cierre de empresas y despido de los trabajadores! La clase obrera debe tomar las fábricas bajo su propio control y, en contacto con los obreros del frente, organizar la producción de los productos necesarios para la defensa.

¡Ningún perjuicio a los intereses de los trabajadores por parte de los propietarios de las fábricas! ¡Por la cancelación de las leyes antiobreras del gobierno! ¡Por la provisión completa de los trabajadores del frente y de sus familias! Prisión con confiscación de bienes de todos los que comercialicen ayuda humanitaria. Por el control obrero de la ayuda humanitaria.

Por entrenamiento militar universal por lugar de vivienda, armamento, y ampliación de las Unidades de Defensa Territorial. Prisión con confiscación de bienes de los que “compran exenciones” del servicio militar.

¡Por la derrota total de Putin!

Ucrania puede y debe vencer.

¡Todo en nombre de la victoria de Ucrania!

¡Gloria a Ucrania!

Traducción: Natalia Estrada.

Publicado en: IST