El crucero “Greg Mortimer” y el cocinero de la olla popular del Cerro

La «ayuda humanitaria» del gobierno al crucero Greg Mortimer

El crucero de lujo Greg Mortimer permanece anclado en Montevideo, tenía 80 pasajeros a bordo y con la tripulación llegaban a un total de 216 personas. Tomó notoriedad en Uruguay por el enorme operativo desplegado por el MSP y el gobierno de Lacalle Pou para hacer frente al contagio con Covid19 de muchos de sus pasajeros.

Escrito por Heber

Según informó el portal Caras y Caretas “en el crucero se hicieron 200 (doscientos) test, los que fueron tratados aparte de la información oficial que brinda el Ministerio de Salud Pública”. Álvaro Delgado, secretario de presidencia, reconoció que esa cantidad de test diagnósticos fueron utilizados para quienes se encuentran en el crucero de lujo. Para este crucero se destinaron 16 médicos y enfermeros del Casmu y del Hospital Británico para poder atender a los pasajeros y la tripulación. Al cierre de esta nota, médicos y enfermeros permanecen realizando controles a quienes no salieron aún en los vuelos especiales. (1)

Martín Mesa, cocinero en una olla popular del Cerro

En los mismos días que se desarrollaba el operativo en el crucero Greg Mortimer, Martín Mesa, que quedó desocupado y es cocinero en una olla popular del Cerro, comenzó con fiebre alta y en los días posteriores su situación se fue agravando al surgir dificultades respiratorias. Su familia llamó a Salud Pública para solicitar un médico, pero fue imposible conseguir que pasaran por su casa. Esto situación se repitió durante 5 días, donde no consiguieron que se brindara atención médica. Recién pasados seis días, la familia logró que lo viera un médico.

Su hermano, el maestro Federico Mesa, relató que la médica que lo vio ordenó que fuera trasladado “de urgencia” al Hospital Español, pero al llegar, cerca de las 19 horas, les informaron que no había camas disponibles y que iban a tener que esperar dentro de la ambulancia. “Mi hermano pasó toda la noche en la ambulancia hasta que recién a las 9.30, del otro día, consiguieron una cama para él.”

Por suerte hay trabajadores de la salud que están ahí poniéndose la camiseta y ayudando a la gente sin importar el barrio del que vengan”. “Nos parece bien que a la gente que llega en cruceros se la atienda, pero es preocupante que para la gente pobre de los barrios no haya camas cuando nos han dicho que todavía sobran lugares.”

Esperamos cinco días para conseguir un médico y una ambulancia, y cuando por fin llegaron nos dijeron que no había cama. Además, esa ambulancia estuvo parada toda una noche con mi hermano adentro, es decir que no pudo ser utilizada por otros pacientes”. (2)

Los tests de diagnóstico masivos que nunca llegan

Martín Pereira, presidente de la Federación de Funcionarios de la Salud Pública, dijo a la diaria que lo de la “capacidad ociosa” (es decir, que existen camas y test a disposición superando lo requerido) no lo ven “tan así, como lo planteó Delgado”. Ya que por ejemplo, tanto el Instituto Pasteur como el Hospital Maciel están trabajando para quedar operativos y poder realizar tests, “pero de ahí a plantear capacidad ociosa, todavía falta un poco”.

Ejemplificando lo que afirma, Pereira dice que cuando “los compañeros de la salud son pasados a aislamiento” tienen que “andar buscando en qué unidad ejecutora hay kits para poder hacerlos”, por lo tanto, “no hay una cantidad de kits como para hacer todos los test que habría que realizar” (3)

El problema se ve claro por ejemplo en el Hospital Vilardebó, donde frente a un caso de Covid-19 algunos funcionarios de la salud tuvieron que pagar los tests por su cuenta, ya que no querían realizarlos. Al día de la fecha hay 28 pacientes infectados y 14 funcionarios. Uno de los médicos del hospital atiende también en Inisa, por lo que estuvo en contacto con varios adolescentes, a los cuales tampoco quieren realizar el test, ni a los funcionarios de la institución. (4)

Gustavo Grecco, representante del Sindicato Médico del Uruguay (SMU), luego de la reunión con el gobierno anunció “acuerdos” entre el MSP, el mutualismo privado y el gobierno. Pero según entrevistas posteriores la reunión tuvo como eje el problema económico: ¿quién pagara los tests?

La masividad de tests no llega, las recomendaciones del SMU de “implementar puestos de testeo ambulatorios y testeo domiciliario para quienes no puedan concurrir con vehículos, un sistema para el interior del país con cuatro centros de referencia de realización de miles de test, y una distribución del transporte hacia esos centros, como también crear puestos móviles de testeo periódico para el área metropolitana en distintos barrios, donde las personas puedan movilizarse caminando en forma ordenada, sin aglomeraciones” quedan en reclamos y en letra muerta.

Por el contrario el gobierno ya hizo reanudar el trabajo a los trabajadores de la construcción y se alienta en los hechos a ir aflojando el “aislamiento social”, cuando varios infectólogos nos dicen que aún el pico más alto no llegó a nuestro país.*

El Covid-19, las clases sociales y el sistema capitalista

«Nada de lo humano, me es ajeno» esta frase fue tomada por Marx de la obra de un esclavo romano: Terencio. Con ello Marx dejaba presente que la sociedad capitalista que él estudió a fondo, ya mostraba enormes calamidades e injusticias. Pero Marx no quedó solo en ver los sufrimientos: en sus obras describió y ahondó sobre las clases sociales en las cuales se divide esta sociedad capitalista. De una parte se encuentran los burgueses, los grandes patrones, las clases altas y del otro lado el proletariado, los trabajadores y sectores humildes que somos la enorme mayoría de la sociedad.

Cada tanto, los políticos defensores del capitalismo intentan ocultar esta división en clases sociales, que fundamentalmente tiene dos clases antagónicas: los grandes patrones por un lado y por el otro los trabajadores. Entre estas dos clases existe una incesante pelea, a veces velada, hasta parece oculta, y en otros momentos ese antagonismo de clase se expresa en enormes enfrentamientos y revoluciones. Marx afirmó que la historia de nuestra humanidad “es la historia de la lucha de clases”.

Ahora nuevamente la división de clases y el funcionamiento de nuestra sociedad quedaron expuestos, no en las páginas del Manifiesto Comunista, sino en la realidad que la hace salir a flote y con toda crudeza en esta pandemia del Covid-19. Los ricos y poderosos tienen para ellos los mejores servicios de salud y lo necesario para su atención, más allá de que el virus no haga distinción de clase. Pero Martin Mesa, el cocinero de la olla popular, y el Greg Mortimer, muestran como las diferentes clases sociales tienen muy diferentes medios para la atención en salud. Por eso desde IST afirmamos que en este barco no estamos todos juntos, nos dividen las clases sociales.

Marx y Engels primero, Lenin y Trotsky después, dejaron testimonio de que no se trata solamente de analizar y contemplar la realidad. Sino de cambiarla.

Esta pandemia está dejando en el mundo decenas de miles de muertos. Siempre la aplastante mayoría de las penurias y los sufrimientos las ponemos las clases pobres y obreras, con decenas de miles de despidos, con empleos precarios, con la baja aún mayor del salario. Hoy somos los más expuestos en la salud y corre peligro la vida de nuestras familias y a pesar de ello la clase capitalista, para satisfacer a UPM, ya pone en marcha la construcción. Incluso quiere hacer volver a clase a maestros y alumnos en las escuelas rurales.

Desde Izquierda Socialista de los Trabajadores llamamos a los obreros, a los estudiantes, a los miles de desocupados a organizarnos y no solo sindicalmente, no solo en las ollas populares, cosa que está bien. Llamamos a organizar el partido revolucionario que termine de una vez con este sistema social divido en clases, que mide todo, incluso nuestras vidas en base a sus ganancias.

El capitalismo nos lleva a la barbarie, pero por más putrefacto que se encuentre, no va a caer por sí solo. Por ello te llamamos a organizarnos, a construir un gran partido obrero socialista y revolucionario, como parte de una internacional – la LIT-CI- para terminar con el capitalismo y colocar proa al socialismo con democracia obrera, una nueva sociedad que termine con estas enormes desigualdades sociales.

Sabemos que esto que te proponemos es una enorme tarea, pero sabemos también que debemos elevar nuestra lucha para que tomemos el gobierno los que nunca gobernamos, la clase obrera apoyada por los sectores humildes y la clase media empobrecida que el capitalismo también arrastra a la ruina. Vení a construir IST, vení a la LIT-CI.