Daniel Martínez y la «plataforma de consensos» con la derecha

El gobierno argentino de derecha encabezado por Mauricio Macri ha sufrido una gran derrota en las elecciones internas como consecuencia de la política de ajuste que ha generado miles de despidos, rebaja del salario y represión. La economía se encuentra en medio de una brutal crisis producto de la entrega del país a las multinacionales, los más ricos y al Fondo Monetario Internacional (FMI). Los capitalistas que apoyaban a Macri, para llegar a las elecciones generales de octubre, al dejar de ser el candidato favorito lo abandonaron.

Eso llevó a profundizar la especulación financiera, se dieron fuga de capitales, el dólar trepó de 45 a 60 pesos y los precios de los alimentos en estampida se incrementaron un 58% según cifras oficiales. Esta misma crisis económica, aunque por ahora de forma más amortiguada, se desarrolla también en Uruguay donde el dólar escaló a 37 pesos, suben los alimentos y crece la desocupación en medio de la campaña electoral.

Editorial Rebelión n°57 – Agosto 2019

La derecha uruguaya

En nuestro país Lacalle Pou del Partido Nacional (PN) viene convocando a formar una coalición amplia a los sectores políticos que van desde el centro hasta la ultra derecha. El propósito de este agrupamiento sería derrotar al Frente Amplio en una eventual segunda vuelta. El llamado de Lacalle fue al Partido Independiente (PI), al Partido Colorado (PC), a Cabildo Abierto (CA) y el Partido de la Gente (PG).
Pou hizo varios ofrecimientos, a Pablo Mieres del PI lo tentó con otorgarle el Ministerio de Desarrollo Social. El llamado a Talvi y al P. Colorado fue desde la coincidencia que ellos tienen en profundizar el ajuste fiscal, recortar aún más los dineros públicos en salud y la educación junto con privatizar totalmente las empresas estatales.

El caso del llamado al ex militar Manini Ríos, un defensor a ultranza de los violadores de Derechos Humanos, es por los buenos servicios que prestará a las ideas represivas y de militarización como la que plantea Larrañaga con la reforma.

Estos sectores y dirigentes que pretende unir Pou, son fundamentalmente un rejunte de la vieja derecha miliquera y antiobrera, no tienen nada de nuevo, son los mismos conservadores sometidos y arrastrados a la política imperial que ponían como ejemplo al gobierno de Mauricio Macri de Argentina. De ellos los trabajadores nada podemos esperar.

Daniel Martínez y su “plataforma de consensos” con la derecha

A la salida de un programa en televisión, Daniel Martínez candidato a la presidencia por el Frente Amplio, entregó una carta a Luis Lacalle, a Ernesto Talvi y a Pablo Mires, invitándolos a «generar un espacio de diálogo».

Martínez, les dijo que quiere “(…) trabajar en los temas que están en el centro de preocupación de la ciudadanía como lo son la seguridad, la educación o el empleo» (…) para identificar los “puntos que permitirían establecer una plataforma de consensos que acorten el camino en la discusión de futuras políticas de Estado”.

El FA que por un lado pide el voto de los trabajadores para “no volver al pasado”, para no aceptar las “políticas conservadoras” y evitar la “restauración de la derecha neoliberal”, por otro lugar convoca a esos mismos partidos y dirigentes conservadores de derecha para formalizar acuerdos sobre temas tan importantes como son la “seguridad, educación y empleo”.

¿Qué acuerdos se puede tener con estos represores y conservadores?

Desde IST les decimos a los trabajadores, estudiantes y jubilados que nada bueno, nada favorable a nuestros intereses puede salir de esos acuerdos con la derecha neoliberal. La invitación de Martínez no hace más que confirmar que el FA a pesar de su discurso opositor, prepara una serie de medidas de ajuste y recorte de derechos que favorecerán aún más a los patrones y los grandes capitalistas. Esta búsqueda de acuerdos incluso antes de las elecciones, con nuestros históricos enemigos de clase, demuestra que las diferencias son de matices y los acuerdos que tienen son de fondo. A Martínez, Andrade, Cosse y a la dirección del FA solo les queda de izquierda el nombre de sus partidos.

Despidos y salarios sumergidos

Existen 400 mil trabajadores con salarios sumergidos, más de 100 mil jubilados que no llegan a cobrar 14 mil pesos por mes, miles de jóvenes tercerizados y precarizados sumado a una cifra alarmante de despidos que lleva a que cerca de 180 mil personas no tengan empleo. Y esto no se soluciona con los 3 o 4 mil empleos temporales que durarán un par de años con la instalación de UPM.

También el tema de derechos de la mujer sigue siendo postergado bajo el actual gobierno. A la ley que pretendía reducir los feminicidios no se le asigna presupuesto en aras de reducir el déficit fiscal. Los asesinatos de mujeres, las desaparecidas y la trata siguen campeando libremente. La explotación sexual no solo no se reduce, sino que es alentada y promovida con las instalación de nuevas “whiskerías” en el interior cercanas a la nueva planta de la pastera UPM.

Nosotros sabemos que aún una mayoría importante de trabajadores, jubilados, estudiantes y luchadores votará en octubre por Martínez y el FA ya que piensan que así se defienden nuestros derechos, para no ir hacía atrás o simplemente porque piensan que es el único voto útil contra la derecha. Respetamos esa decisión, pero no la compartimos.

Tanto Martínez, Pou o Talvi usarán la fuerza de la legitimación en las urnas para aplicar un enorme robo de derechos y de las jubilaciones De la misma manera lo harán Mieres, Manini Ríos o Novick. Todos estos dirigentes y sus partidos tienen ese rumbo porque están sometidos a las políticas dictadas desde Washington por el FMI y serán gobiernos que estarán al servicio de los capitalistas y las multinacionales.

Necesitamos medidas socialistas y revolucionarias

Esta crisis profunda que vivimos los trabajadores y jubilados requiere de medidas de fondo que sean transicionales en camino al socialismo . Es posible una nueva sociedad, donde el hambre y el desempleo sean superados por pleno empleo para todos, vivienda, salud y educación.

Estas medidas solo se podrán aplicar por medio de una gran lucha obrera y popular.
Necesitamos cortar el saqueo colonial que realizan los grandes banqueros y el imperialismo, que se llevan año tras año millones de dólares en concepto de pago por intereses de la fraudulenta deuda externa. La primer medida urgente es detener esa sangría suspendiendo el pago de la misma.
Con esos dineros en nuestro país se podrá aumentar la inversión en educación, en salud pública y viviendas populares, lo que unido a un gran plan de obras públicas planificado en base a nuestras necesidades aumentará en forma inmediata el empleo.

Para evitar la fuga de capitales hay que estatizar la banca bajo control de los trabajadores, pasando conjuntamente a manos del Estado el monopolio del comercio exterior.
Hay que expropiar sin pago a los patrones de cada empresa que despida, suspenda o envíe trabajadores al seguro de paro. Es necesaria la apertura de los libros contables de las grandes industrias, junto a la abolición del secreto bancario.

Y en ese camino, profundizando la lucha, necesitamos imponer un gobierno de los trabajadores, socialista y revolucionario. No hay salida a nuestras penurias si no luchamos por el socialismo con democracia obrera en nuestro país, como parte de la lucha por una Federación Socialista de toda América Latina.

Estas propuestas solo se pueden aplicar con una gran pelea. Solo podremos avanzar al socialismo si damos una enorme batalla y construimos el partido para hacer una revolución socialista.
Por eso más allá de lo que pienses votar en octubre, necesitamos estar juntos para defendernos del enorme ataque que preparan los partidos al servicio del capital. Te llamamos a organizarte junto a IST para pelear juntos y ser parte en la construcción de la Liga Internacional de los Trabajadores LIT-CI