La represión del Zar conocida como el «Domingo Sangriento» en 1905

La caída del Zar Nicolás Romamanof, en febrero de 1917, marcó el fin de 300 años de una dinastía que
había sometido a campesinos y trabajadores rusos a la guerra, el hambre, la miseria y el analfabetismo.
El fin del zarismo llegó luego de décadas de enormes luchas e incluso derrotas como la sufrida en 1905.

Los Soviets

El movimiento revolucionario fue aprendiendo y creó nuevos organismos: los soviets, (coordinadoras), que en febrero de 1917 derrocaron al zarismo. Subió un nuevo gobierno de coalición formado por socialdemócratas, burgueses y hasta participó un príncipe. Pasados los días, a pesar del triunfo revolucionario, la guerra y el hambre continuaban, el nuevo gobierno comenzó a perder apoyo.

kerensky y sus tropas

Jhon Reed en su libro afirma que: La “luna de miel duró poco. Las clases poseedoras querían una revolución solamente política que, arrancando el poder al zar, se lo entregara a ellas. Querían hacer de Rusia una república constitucional a la manera de Francia o de los Estados Unidos, o incluso una monarquía constitucional como la de Inglaterra. Ahora bien, las masas populares querían una verdadera democracia obrera y campesina”.

En abril llega Lenin a Rusia

Leni llega a Rusia

En su primer discurso proclama: “Ningún apoyo al Gobierno Provisional; explicar la completa falsedad de
todas sus promesas, sobre todo de la renuncia a las anexiones. Desenmascarar a este gobierno, que es
un gobierno de capitalistas, en vez de propugnar la inadmisible e ilusoria “exigencia” de que deje de ser
imperialista.”(…) “debemos explicar a las masas que los Soviets de diputados obreros son la única forma
posible de gobierno revolucionario y que, por ello, mientras este gobierno se someta a la influencia de la
burguesía, nuestra misión sólo puede consistir en explicar los errores de su táctica de un modo paciente,
sistemático, tenaz y adaptado especialmente a las necesidades prácticas de las masas. Mientras estemos en minoría, desarrollaremos una labor de crítica y esclarecimiento de los errores, propugnando al mismo tiempo, la necesidad de que todo el poder del Estado pase a los Soviets de diputados obreros, a fin de que, sobre la base de la experiencia, las masas corrijan sus errores. No una república parlamentaria -volver a ella desde los Soviets de diputados obreros sería dar un paso atrás- sino una república de los Soviets de diputados obreros, braceros y campesinos en todo el país, de abajo arriba.

Los Bolcheviques ganan la dirección de los soviet y toman el poder

Trotsky, Lenin y Kamenev

Guiados por Lenin, Trotsky y los Bolcheviques, en octubre de 1917, se llevaría adelante la gran revolución obrera y socialista.

En una conferencia en 1932 Trotsky decía: “¡Quién lo había de creer! Se debía ya creer. Poco después de la insurrección, uno de los generales zaristas, Zeleski, se escandalizaba de que “un portero o un guarda se convirtiera de pronto en un presidente de Tribunal; un enfermero, en director de hospital; un barbero, en funcionario; un sargento, en comandante supremo; un jornalero, en alcalde; un aserrador, en director de empresa”. ¡Quién lo había de creer! Se debía ya creer. No se podía dejar de creer en tanto que los sargentos batían a los generales; el maestro, antes jornalero, rompió la resistencia de la vieja burocracia; el lampista, ponía orden en los transportes; el aserrador, ahora director, restablecía la industria. “¡Quién lo había de creer! Que se trate ahora de no creer…