14 de agosto: Las enseñanzas de ayer para la lucha de hoy

Los estudiantes siempre fueron un pilar fundamental de la lucha junto a los trabajadores. Por eso cuando las movilizaciones comenzaron a ser más fuertes durante los años 60, la consigna “obreros y estudiantes, unidos y adelante” se popularizó en todos los sectores. En junio de 1968, Jorge Pacheco Areco decretó las medidas prontas de seguridad y allanó varias facultades con la excusa de que estaban ocultando armas y panfletos. Esto violó el principio básico de autonomía de la Universidad, provocando la indignación general.

Escrito por Katia

Además de los destrozos en los locales, quienes allanaron se llevaron archivos con nombres y datos personales de estudiantes, con el obvio motivo de la persecución política. Desde ese día se realizaron, en los meses siguientes, varias manifestaciones en diferentes puntos. Liber Arce, estudiante de Odontología, es conocido por ser el primero que murió por intentar conseguir mejores condiciones para la Universidad. Su muerte el 14 de agosto causó indignación y la presencia de una multitud en el velatorio que fue además, símbolo de las libertades que se arrebataban.

No fue el único

Las muertes fueron en ascenso, siendo los siguientes Susana Pintos y Hugo de los Santos, en setiembre de 1968. Además de las muertes reconocidas, en 1971 se dieron las la primeras desapariciones de estudiantes, antes de la dictadura, cuando Héctor Castagnetto y Abel Ayala fueron apresados. Hoy sabemos que ambos fueron secuestrados y asesinados, como declaró uno de los implicados.

Hay otros tantos que murieron en la lucha y fueron encarcelados impunemente. Pero esas peleas de los estudiantes de los años 60 y 70 todavía siguen en pie. Ya no hay dictadura, pero sus crímenes no han sido juzgados. A esto hay que sumar que muchos de los reclamos pre-dictadura estudiantiles siguen en pie, como por ejemplo el boleto gratuito para todos los estudiantes y el presupuesto para la Udelar. Por eso, nuestro mejor homenaje es continuar su lucha, que también es la nuestra.