100 años del Partido Comunista del Uruguay. Un debate necesario

El pasado mes de noviembre se cumplieron cien años del Partido Comunista del Uruguay (PCU). Desde 1920 a la fecha, su influencia fue aumentando en el movimiento obrero y hasta hoy es una de las corrientes con más peso en el PIT-CNT.

Con esta influencia, no son pocos los jóvenes y los trabajadores que siguen ingresando a sus filas, en tanto asocian a este partido con la lucha contra el capitalismo, la Revolución de Octubre, Lenin y la lucha por el socialismo. Estos honestos militantes de base participan con esfuerzo y dedicación en sus trabajos, en sus centros de estudio o en sus barrios.

Nosotros, desde IST, reivindicamos la Revolución Rusa, a Lenin y la necesidad de construir un partido como lo fue el Bolchevique. Pensamos que esa es una necesidad urgente frente a un sistema capitalista cada vez más bárbaro y explotador.

Por eso queremos debatir fraternalmente con esos compañeros, con esos trabajadores y jóvenes que quieren luchar por el socialismo, aportando un breve balance de lo que ha sido la política de los dirigentes del PCU, para sacar las conclusiones que nos permitan avanzar en la discusión sobre qué partido debemos construir los trabajadores para luchar por la revolución socialista.

El contexto histórico. De Lenin a Stalin

El Partido Comunista fue fundado en nuestro país en 1920 a caballo del triunfo de la Revolución Rusa dirigida por el Partido Bolchevique y la Tercera Internacional, fundada por Lenin y Trotsky.

Se buscaba de esta manera, con la gloriosa experiencia de la primera revolución obrera triunfante, organizar partidos revolucionarios de combate como el Partido Bolchevique en todo el mundo.

De esa forma surgieron en muchísimos países los Partidos Comunistas. Rompiendo con la socialdemocracia que había abandonado la política revolucionaria para pasarse, ya en vísperas de la Primera Guerra Mundial, al lado de la burguesía y sus instituciones.

La Revolución Rusa se realizó en el año 1917. En enero de 1924 moriría, a los 53 años, el más importante de los dirigentes Bolcheviques: Vladímir Ilich Uliánov, más conocido como Lenin.

Esa enorme pérdida para el proletariado mundial se dio luego de una larga guerra civil con la que el imperialismo intentó derrocar al nuevo poder obrero. Esa guerra civil que le costó al nuevo Estado obrero enormes sacrificios humanos y materiales.

A su vez, se sucedieron duras derrotas en los países vecinos: la revolución alemana en 1919 y la búlgara en 1923. Esas derrotas provocaron y se combinaron con el ascenso del fascismo, primero en Italia y más tarde con el del nazismo en Alemania.

Esos hechos son, principalmente, los que explican el aislamiento y la degeneración de la Revolución Rusa. Allí se inicia un proceso de cambios en la capa dirigente, donde comienza a prevalecer el arribismo y el burocratismo. El máximo representante de este nuevo sector que terminaría dominando al partido fue Josef Stalin.

Antes de morir, Lenin ya advertía en su testamento que el estalinismo ocultó por años: “Stalin es demasiado brusco, y este defecto, plenamente tolerable en nuestro medio y en las relaciones entre nosotros, los comunistas, se hace intolerable en el cargo de Secretario General. Por eso propongo a los camaradas que piensen la forma de pasar a Stalin a otro puesto y de nombrar para este cargo a otro hombre que se diferencie del camarada Stalin en todos los demás aspectos solo por una ventaja, a saber: que sea más tolerante, más leal, más correcto y atento con los camaradas, menos caprichoso, etc.” (1)

Desde antes de morir Lenin, Trotsky y otros dirigentes se organizaron para enfrentar este proceso. Pero la situación de retroceso en las luchas mundiales consolidó a esa dirección burocrática que liquidó el régimen de la democracia obrera. El estalinismo exilió, montó falsos juicios (los Juicios de Moscú) y asesinó a la mayoría de los dirigentes de Octubre y a miles de militantes.

En paralelo, se dio a nivel mundial un proceso de “estalinización” de los Partidos Comunistas. Siguiendo los pasos y las “enseñanzas” de Stalin, poco a poco fueron abandonando el objetivo de la revolución socialista mundial. El propio Stalin se encargaría de disolver la III Internacional en el año 1943, obedeciendo el pedido del imperialismo inglés.

Los Partidos Comunistas pasaron a defender la teoría estalinista del “Socialismo en un solo país” y la “Coexistencia pacífica con el Imperialismo” que llevarían, entre otros factores, a la restauración capitalista en la URSS y también en el resto de los ex estados obreros.

Más tarde, como parte de ese mismo proceso de abandono de los principios marxistas, los Partidos Comunistas se fueron asimilando cada vez más al régimen capitalista, pasando a apoyar e integrar gobiernos burgueses.

El homenaje

La celebración de los cien años del PCU no pasó desapercibida. En el Parlamento se realizó una sesión extraordinaria donde participaron los integrantes del Partido Nacional, del Partido Colorado y el Frente Amplio.

Los legisladores del ultraderechista Cabildo Abierto no participaron de la ceremonia. Es que estos dinosaurios desprecian sin tapujos cualquier tipo de partido o corriente que se defina como comunista o marxista. Por eso defienden a los torturadores de la dictadura que hicieron del comunismo y el marxismo su enemigo predilecto para justificar las desapariciones, las violaciones, la tortura y la represión.

Sin embargo, no debería dejar de llamar la atención a los simpatizantes del PCU que los partidos enemigos históricos de los trabajadores como el Nacional y el Colorado, que tampoco se cansan de dar por muerto al marxismo, se sumaran a “saludar” el “espíritu democrático” del PCU. ¿Cuál es la razón de su asistencia al homenaje? Lo veremos unos párrafos más adelante.

Los gobiernos del FA y la conciliación de clases

El PCU, además del homenaje en el Parlamento, realizó en el teatro El Galpón un acto y un segundo evento, por ese mismo motivo, en el Velódromo Municipal.

Juan Castillo, secretario general del partido, recurrió en el discurso a su histórico dirigente hoy fallecido, Rodney Arismendi, para decir que hubo errores de la dirección del PCU, pero sin aclarar a qué se refería.

Y entre varias cosas, afirmó lo acertado de la unidad permanente del partido dentro del Frente Amplio.

Es que la propia creación del Frente Amplio es parte de una política impulsada por el PCU y la dirigencia encabezada por Rodney Arismendi, donde plantea la necesidad de unir a la clase obrera junto a la burguesía “democrática” y “progresista” en un mismo partido político.

Esta política no era una originalidad uruguaya. Era una continuación de la política que Stalin había tenido a partir del año 1935, donde llama a la creación de ese tipo de partidos, denominados Frente Populares, renunciando a la independencia política de los trabajadores para transformarla en furgón de cola de la burguesía.

De esta manera el PCU educó y educa aún hoy a los obreros en la ideología de la conciliación de clases, de la unidad con la burguesía para gobernar y en el respeto incuestionable a esta democracia de los ricos, de los capitalistas.

Una de las consecuencias históricas más trágicas de la aplicación de esa política frentepopulista se vio durante la Huelga General de 1973, cuando la dirección del PCU llamó a los obreros a confiar en un supuesto sector “progresista” de los mandos de las Fuerzas Armadas, y apoyó los comunicados 4 y 7 emitidos por el Ejército.

Así lo justificaba R. Arismendi: “En las confrontaciones, los militares afirman no querer ser más el brazo armado de los intereses de grupos económicos y políticos. Salen dos comunicados, en tiempos diversos, el 4 y el 7, enumerativos, sin duda; postulación y examen concreto, programático y análisis de cómo se iba hacer, sin duda; con una coletilla absurda sobre el marxismo-leninismo, sin duda. Pero los puntos enumerados suponían que en las Fuerzas Armadas tendencias importantes tomaban conciencia de los problemas fundamentales del país, y lo hacían enumerándolos, en una coincidencia no concertada, objetiva, para emplear la frase repetida, con aspectos del programa mínimo del Frente Amplio y la CNT.” (negritas nuestras). (2)

Sobre este tema ofrecemos a nuestros lectores un valioso trabajo elaborado por nuestra corriente morenista, que examina a fondo este acontecimiento histórico de la Huelga General y la política del PCU. (3)

Por otra parte, con esa orientación de conciliación de clases y de confianza en la burguesía y su “democracia”, defendieron y formaron parte de los gobiernos frenteamplistas, estando al frente de diferentes ministerios y ocupando diversos cargos.

Hicieron de las elecciones, los negociados parlamentarios y la gestión del capitalismo, el eje central de su política.

Por eso la “felicitación” de los blancos y colorados durante el homenaje es la “felicitación” por haber abandonado, en los hechos, la lucha por el Socialismo, para pasar a gobernar y defender las instituciones capitalistas, inculcándole así a los trabajadores que es posible hacer un capitalismo más humano, más justo, más “democrático”.

Irónicamente, es lo mismo que decía la socialdemocracia con la cual Lenin rompió, tildándolos de reformistas que le hacían el juego a la burguesía.

Por eso Castillo, en su discurso, no hizo mención a las medidas contra los trabajadores bajo los gobiernos del FA. No criticó los decretos de esencialidad dictados en 2015 contra la huelga de maestros y docentes cuando él era parte del Ministerio de Trabajo.

Ni una palabra dijo sobre el ascenso de Manini Ríos bajo el gobierno de Mujica y sostenido casi hasta el final del gobierno de Tabaré Vázquez.

Ni una palabra sobre la no anulación de la Ley de Impunidad a pesar de haber tenido mayorías parlamentarias durante tres períodos.

Tampoco nombró los decretos dictados por el FA autorizando a las Fuerzas Armadas a “patrullar la frontera”. No dijo nada sobre el fortalecimiento de la Guardia Republicana en los 15 años de gobierno “progresista”, preparada para la represión (como lo hizo en el CODICEN) y que hoy el gobierno de derecha de Lacalle usa a discreción.

Nada sobre los 400 mil trabajadores informales sin seguridad social. Ni palabra sobre los miles de puestos de trabajo precarios e inestables que permitieron decenas de miles de despidos.

Nada sobre la ley de riego privatizadora. Ni mención hizo Castillo sobre el voto a casi la mitad de los artículos de la LUC por los parlamentarios del FA.

No cuestionó, en definitiva, que los gobiernos frenteamplistas aplicaran con un barniz social, dejando caer algunas migajas para los de abajo, los planes del imperialismo yanqui, pagando puntualmente la deuda externa y favoreciendo la extranjerización y la dependencia de nuestra economía, que en otros tiempos criticaban en sus discursos.

Ese sometimiento al imperialismo por parte de los gobiernos del FA tuvo como símbolos inolvidables la amistosa reunión de Vázquez con el siniestro George W. Bush en 2008, quien fue repudiado por una multitudinaria movilización en nuestro país; y la de Mujica con el emblemático explotador de Rockefeller en 2013, en el Salón Oval de los Estados Unidos.

Lenin pensaba lo opuesto a Castillo y la dirección del PCU

Decía Lenin, criticando a la socialdemocracia por su participación en gobiernos burgueses: “En efecto, si la socialdemocracia es, en esencia, ni más ni menos que un partido de reformas y debe tener el valor de reconocerlo con franqueza, un socialista no solo tiene derecho a entrar en un ministerio burgués, sino que incluso debe siempre aspirar a ello. Si la democracia implica, en el fondo, la supresión de la dominación de las clases, ¿por qué un ministro socialista no ha de cautivar a todo el mundo burgués con discursos acerca de la colaboración de las clases?, ¿por qué no ha de seguir en el ministerio, aún después de que los asesinatos de obreros por gendarmes hayan puesto de manifiesto por centésima y milésima vez el verdadero carácter de la colaboración democrática de las clases? (…)” ¡Y a cambio de esta infinita humillación y este auto envilecimiento del socialismo ante el mundo entero, a cambio de pervertir la conciencia socialista de las masas obreras —única base que pueda asegurarnos el triunfo—, a cambio de todo eso ofrecer unos rimbombantes proyectos de reformas tan miserables que eran mayores las que se lograba obtener de los gobiernos burgueses! (4)

Este balance y discusión acerca de la política histórica y actual del PCU, es sumamente necesaria para los trabajadores y los jóvenes uruguayos que se están movilizando en lucha contra las rebajas salariales, contra la LUC, contra los recortes.

Los llamamos a ellos y a los honestos militantes de base del PCU que realmente quieren enfrentar en las calles a este gobierno de la derecha, que quieren luchar por el socialismo, a cuestionar esa política de conciliación de clases de sus dirigentes.

En esas luchas que se desarrollan, en las cuales estaremos codo a codo, debemos profundizar este importante debate, que nos permita formar en Uruguay un verdadero partido revolucionario que tome las enseñanzas de Lenin y del marxismo revolucionario. Tarea para la cual, con nuestras humildes fuerzas, desde IST y la LIT-CI nos ponemos a disposición.

    1. Testamento de Lenin. https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1920s/testamento.htm
    1. Rodney Arismendi: La crisis uruguaya en su nueva fase, disponible en http://www.pcu.org.uy/index.php/nuestra-prensa/estudios/ediciones-completas/item/1331-revista-estudios-n-67
    1. Ver “15 días que conmovieron al Uruguay”, Revista América, 1974. Pedila a los militantes de IST
    1. Lenin, “Qué hacer?”. Https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1900s/quehacer/qh1.htm