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Declaración: Repudio a la masacre en Alepo, viva la revolución siria!

¡No a la masacre en Alepo!

¡Todo el apoyo a la revolución Siria!

En los últimos días, la dramática situación de Alepo atrajo la solidaridad de los pueblos de todo el mundo. Y no fue por casualidad. Las escenas de una ciudad sitiada bajo intenso bombardeo de las fuerzas aéreas siria y rusa, con niños muertos retirados de los escombros, mujeres prefiriendo el suicidio a ser violadas por las fuerzas militares del régimen, jóvenes enviando mensajes de adiós por internet, convoyes de ayuda humanitaria y ambulancias ametralladas y bombardeadas por el dictador, traen a la memoria la ciudad de Guernica, bombardeada despiadadamente por la fuerza aérea nazi durante la guerra civil española. El fascismo se caracteriza por la utilización de métodos de guerra civil contra la población, y no hay dudas que la dictadura de Assad usa métodos fascistas contra el pueblo sirio.

Declaración de la LIT-CI - www.LITCI.org | 20/12/2016

En Alepo se destruye la narrativa hipócrita de que en Siria hay una guerra civil entre el régimen “laico” del dictador Bashar al-Assad y grupos rebeldes terroristas.

La dictadura afirma que está combatiendo terroristas del Estado Islámico. ¿Alguien cree que los 500.000 sirios asesinados por el régimen Assad o los 12 millones de refugiados son terroristas? ¿Qué los niños muertos por los bombardeos son terroristas?

Lo que de hecho hay es una guerra del dictador contra la población siria que se levantó en marzo de 2011 por libertades democráticas y justicia social, como parte de la “primavera árabe”. El dictador y sus aliados prefieren matar a medio millón de civiles, expulsar a la mitad de la población de sus hogares y destruir villas y ciudades para no abandonar el poder.

Potencias se unen para ahogar en sangre la revolución siria

Assad y su régimen permanecen en el poder por el apoyo militar y político de Rusia y de Irán. Este último provee recursos financieros y militares a través de milicias sectarias del Líbano (Hezbollah), Irak, Irán, Afganistán y Yemen con millares de combatientes. Rusia provee armamento de punta y bombarderos pesados, terrestres y aéreos, además de efectuar esfuerzos diplomáticos para garantizar que la masacre en Siria sea efectuada sin interferencia de nadie. Para ese fin, Putin negocia con los gobiernos de los Estados Unidos, Europa, Israel y Turquía.

Los gobiernos de los Estados Unidos y de las potencias europeas se esconden tras las protestas contra la violencia en Siria. Hace pocos días, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, afirmó que Assad tomó Alepo y pidió compasión con la población civil. El gobierno francés pidió una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, que terminó sin ninguna conclusión. Pero no hay ninguna acción además de palabras. Ninguna sanción contra el régimen de Assad, contra Rusia o contra Irán. Ningún armamento les fue entregado a los rebeldes para que se defiendan. Ni siquiera se garantizó la ayuda humanitaria para Alepo. Por el contrario, en octubre último, la Coordinación Nacional Siria (CNS) denunció que John Kerry pidió para que bajasen las armas en Alepo y se dirigiesen a Raqqa para luchar contra el Daesh (grupo fascista autodenominado Estado Islámico). Las principales potencias imperialistas en el mundo se limitan a permitir que sus socios rusos e iraníes hagan el trabajo sucio de ahogar en sangre la revolución popular siria.

Ya los gobiernos de Arabia Saudita, Catar y Turquía completan el círculo de enemigos de la revolución siria. En plena batalla de Alepo, esos gobiernos redujeron la ayuda financiera y militar a los rebeldes sitiados en Alepo. No fue por casualidad que el régimen sirio arrojó panfletos sobre Alepo exigiendo la rendición de la población, ya que todos los países del mundo la abandonaron.

El gobierno turco llegó al punto de mover los pocos batallones del Ejército Libre de Siria bajo su influencia para Al-Bab y Raqqa, en lugar de luchar para romper el cerco a Alepo. Eso prueba que el gobierno turco jamás apoyó verdaderamente la revolución, así como ningún gobierno árabe. Y la parca ayuda que prestaron a los rebeldes fue con el objetivo de controlar la oposición, debilitar al Ejército Libre de Siria y cambiar el carácter de la revolución democrática para una guerra sectaria.

Estalinismo internacional apoya la masacre

Frente al sufrimiento de la población siria sitiada en Alepo, la reacción de las organizaciones estalinistas, castro-chavistas y aliados fue de conmemoración. La mayoría de los partidos reformistas acompañan al estalinismo en la defensa de la masacre de Alepo.

En su afán de defender un régimen asesino, esas organizaciones mienten sobre los hechos y utilizan una falsa metodología de análisis.

Ellas repiten la justificativa de “Guerra contra el terror” utilizada por la dictadura siria, así como por George W. Bush para promover la invasión y las masacres en Afganistán e Irak.

Lo que ocurre en realidad es que el terror de estado de Assad practicado en varias partes de Siria y ahora llegado a Alepo produjo tal grado de destrucción en toda forma de supervivencia, y asesinatos a sangre fría de mujeres y niños en nada diferentes del terror del Estado Islámico.

El Estado Islámico fue expulsado de Alepo hace dos años por las fuerzas rebeldes. Pero esa misma organización retomó hace dos días la ciudad de Palmira, que estaba bajo control del régimen, en clara combinación con Assad para colocar una cortina de humo sobre la masacre de Alepo y alimentar la mentira de que el Estado Islámico y los rebeldes son la misma cosa.

Otra mentira sórdida está relacionada al apoyo de Assad a los palestinos. Todos los palestinos saben que el régimen de Assad es enemigo de la causa palestina. Hafez al-Assad invadió el Líbano en 1976 para impedir que la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y el Movimiento Nacional Libanés destruyesen las milicias fascistas y cambiasen el régimen del país. En los años de 1980, bombardeó los campos de refugiados palestinos en el Líbano. En 2012, sitió el campo de refugiados de Yarmouk y lo bombardeó despiadadamente hasta su vaciamiento.

También lanzan mano de una falsa metodología de análisis. Afirman que ya que el régimen de Assad se autoproclama laico, él es más progresivo que varios de los grupos rebeldes que se autoproclaman grupos islámicos.

En primer lugar, autoproclamarse laico no es garantía de nada. El nazismo, el fascismo, el estalinismo, los racistas sudafricanos lideraban regímenes que se autoproclamaban laicos pero nada tenían de progresivo.

Segundo, el régimen Assad nunca fue laico. Siempre alimentó las divisiones sectarias para garantizar su dominación. Privilegió la minoría alauita en los puestos claves del Estado. Las milicias extranjeras que están masacrando la población de Alepo son de corte religioso como Hezbollah y los iraníes que se basan explícitamente en la defensa de la supremacía chiita. Cuando se inició la revolución en 2011, soltó centenas de prisioneros de ideología fundamentalista, favoreciendo el surgimiento de Al Qaeda y del Daesh, con quien estableció un pacto de no agresión para luchar juntos contra la revolución. Todo para debilitar y desfigurar las fuerzas de la revolución y crear una cortina de humo para sus políticas genocidas.

También dicen que Assad es antiimperialista, pero siempre fue condescendiente con Israel y amigo del FMI. Yasser Arafat decía que Assad era un león contra los palestinos y un conejo contra Israel. No es por casualidad que el establishment israelí prefiere la permanencia de Assad afirmando que prefieren un enemigo conocido a uno desconocido.

 

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